08 abril, 2008

Muertos

Foto: El País.


Lo malo de las guerras son los muertos, para que nos vamos a andar con rodeos. Muertos, heridos. Que si son mujeres, que si son niños, ... da igual. Son muertos. Nada más que muertos.
Algunos le llamarán daños colaterales. Otros lo entenderán como un mal, pero necesario para alcanzar la paz, la democracia, y bla bla bla.
Son muertos. Nada más que muertos. Son números. Cifras. Mil muertos. Diez mil muertos. Cien mil muertos. Que más da. Son muertos.
Sin nombres. No le llaman por sus nombres.
Porque cuando le llaman por sus nombres entonces nos duele el corazón de una manera especial.
¿Son más nuestros los muertos cuándo tienen nombre? Indudablemente sí.
Porque si tienen nombre les conocíamos
Hace cinco años morían Julio Anguita y José Couso en Iraq. Morían para que nosotros supiéramos que pasaba en la tierra donde había muertos.
A lo largo de estos cinco años, sus nombres se diluyeron en el mundo, el número de los muertos. Menos para sus familias, para ellos, no.Desde aquí mi recuerdo, y mi intención de no contarles como número. Ni a ellos ni a los que mueren y no conozco.

1 comentario:

Emevé dijo...

A mi, cuando se me muere un peruano en alguna de estas guerras mounstruosas (¿cuál no lo es?) me da por aprenderme su nombre y llorar su muerte.
Luego lo olvido.
Gracias por hacerme recordar que es importante recordar que las víctimas tienen nombres.
Un abrazo.