22 abril, 2008

Mal de muchos, no es consuelo de tontos.


Una tarde de septiembre, mi hermana entró en mi habitación. Yo estaba de espaldas, en el ordenador. Me dijo: nene, tengo que ir al médico.
Me volví extrañado. Mi hermana era muy dura para tener que ir al médico. Algo le tenía que pasar.
¿Qué te pasa?
Que me he notado una cosa rara en el pecho, y se me echó a llorar.
Le dije que no se preocupara, que vería como sería cualquier cosa sin importancia, pero, ella tenía mucho miedo.
Así empezó el calvario.
Al médico de cabecera. Al oncólogo. Las mamografías. Las biopsias. El diagnóstico.
Lo que tienes es un tumor, le dijo, el médico, así de claro, no se andan con chiquitas.
Mi hermana empezó a llorar.
¿Por qué lloras?, le preguntó el médico.
¿Por qué va a ser? Le dijo ella.
Y el médico le dijo, con un fuerza enorme de seguridad en sus palabras: No llores, porque aquí te vamos a curar.
Eso nos tranquilizó. Yo permanecía viendo aquella escena como una estatua de sal. No, no podía estar pasándole eso a mi hermana.
Pues sí. Pasaba. La realidad se te caía como el cielo encima.
No solté ni una lágrima. Ni podía ni debía. Tenía que actuar – o al menos eso creía yo – sin manifestar preocupación. Tenía que estar alegre.
Llegó el día de la operación, pues le tuvieron que extirpar una mama. Ahí me derrumbé; ahí fue cuando lloré, en la puerta del quirófano. Eso es horrible. Sólo lo puede entender quien haya pasado por una situación parecida. Esa espera. Qué larga.
Pero todo salió bien. El médico habló conmigo o con lo que quedaba de mí, acompañado de mis primos, pues no tengo más hermanos, y nos dijo que todo estaba bien.
Salió del hospital el día de Reyes.
Luego, vino la quimioterapia. Verla sufrir de esa manera. Los vómitos, las naúseas, la pérdida del pelo, la pérdida de las uñas. Es muy duro. Muy duro. Pero aún más, cuando la acompañaba en la sala de tratamientos y veías a críos, a niños, a niñas de siete, diez años, allí, enganchaditos a ese gotero que los dejaba calvos, pero que les salvaba la vida. Y ver, ver las caras de sus madres o de sus padres.
La radioterapia. Otra tortura más.
Pero todo termina, y ahora, gracias a Dios y al equipo médico, mi hermana está bien.
Cuando le diagnosticaron cáncer, le dieron un papelito.
Asociación española de lucha contra el cáncer.
Estaban en Jerez, y son gente sensibilizadas con el tema que se dedican a ayudar a los demás.
Estuvieron por Jerez dando tumbos porque no había nadie que les ayudara a obtener un local, donde ayudar, dar masajes, asesorar psicológicamente, etc...
Hoy la Alcaldesa de Jerez, la socialista Pilar Sánchez, ha inagurado un local que el Ayuntamiento ha cedido a dicha asociación. La colaboración no sólo va a ser con esa cesión, sino con más proyectos en común que se tratarán para el futuro.
Estuve allí, y os grabé estos vídeos de la entrega de llaves, así como de la bendición del local a petición de la asociación por el dominico P. Alexis.
Están en la Calle Carmen Hombre, cerca de la clínica de Asisa, en Puertas del Sur, de lunes a viernes de nueve a dos, para lo que necesitéis. Además, también están allí y nos necesitan.



6 comentarios:

Agata dijo...

Antes,dicha asociación estaba en el Hospital Santa Cruz.Cuando ya yo no estaba allí...
Sí.Es duro.En mi familia hay varios casos de cáncer,pero mi tia tuvo uno de mamas hace 19 años.Le extirparon la mama.Ahora está estupendamente.Se morirá de vieja.
Ya sabes,para lo que tú quieras o necesites Alfonso aquí me tienes.

Alfonso dijo...

Muchas gracias, Agata . :)

Olga S.Isidro dijo...

Me alegro profundamente de que haya sitios donde poder ayudar.
Me alegro también de que su hermana vaya bien, y si que es verdad que nadie tiene en cuenta todo eso, hasta que le toca vivirlo – como yo – en primera persona.
Mis saludos.

Miau dijo...

Me alegro de que tu hermana esté bien, y siento que hayáis tenido que pasar por ese calvario.

Un abrazo.

SOMMER dijo...

En mi quehacer diario, por desgracia, veo muchos casos de cáncer, veo gente muy joven que fallece sin que nada se pueda hacer. Pero también veo el resurgir de personas con unas ganas enormes de vivir, de luchar.
También en mi puta vida he tenido que despedir a muchos seres queridos por el puñetero cáncer. Un cuñado con 35 años, una tía con 48, más de un amigo, más de un vecino, más de un desconocido...
Siempre piensas que no te puede tocar a ti ni a los tuyos, pero una noche te levantas y sucede. Y en esos momentos es cuando valoras el apoyo de un médico compresivo, un médico humano con empatía, alguien que con un gesto, con una mirada, te haga ver que no estás sólo en ese camino.

Cuantas reuniones he tenido con mis médicos (soy gestor sanitario) por este asunto. "Por favor, sed empáticos, una mala noticia es menos mala si la sabes decir".

Me alegro de que tu hermana esté bien. Afortunadamente tenemos un sistema sanitario excelente (probablemente el mejor del mundo) y saldrá adelante.

Y ojalá nuestros políticos ayuden a salir adelante a esas asociaciones paridas con el esfuerzo desinteresado de quien ha pasado por ello y quiere y necesita ayudar a los demás.

Cada día que pasa, querido Alfonso, me gusta más tu blog. Tus noticias son noticias con alma.

Abrazos

Alfonso dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios; hoy, por lo menos aquí, las cosas no son como hace cuarenta años. El cáncer no siempre tiene la última palabra. Hay que echarle narices. Se puede :) gracias de nuevo :)