04 abril, 2008

Cristianos y Socialistas.

Leo en 20minutos que el arzobispo emérito de Pamplona y obispo emérito de Tudela, Fernando Sebastián, ha señalado hoy, viernes, que "analizando las cosas objetivamente, no es compatible" ser cristiano y socialista.
Bueno, eso dice él, que no es cierto. Este hombre podría entrar en Cristianos Socialistas y podría ver que no es así.
Claro que a él les hubiera gustado que
los católicos hubieran votado a Falange Española, como pidió en mayo, pero para su disgusto, no le hicieron – hicimos – ni puñetero caso. Es más, es que ni muchos católicos votamos lo suficientemente con fuerzas como para que ganara el Partido Popular. Porque los católicos – la gran mayoría de católicos – señor arzobispo y obispo – votamos con fuerzas, pero a la opción que ganó.
Sí, se puede ser católico y socialista. Al igual que católico y de derechas. O católico y comunista. O católico y nacionalista. Porque señor arzobispo y obispo, ser católico es compatible con ser persona.
Lo que no se puede ser es católico y de extrema derecha o extrema izquierda. Católico y nacionalista extremo. No se puede ser católico y terrorista: terrorista de los que te pegan un tiro en la nuca, te ponen una bomba debajo de un coche o te tiran las bombas desde los aviones o los lanzamisiles.
No se puede ser católico y pederasta. No se puede ser católico y rico. No se puede ser católico y racista. No se puede ser católico y homófobo. Abreviando, no se puede ser católico y mala persona. Porque ser católico, no es compatible con ser malo.

Don Fernando Sebastián hace un flaco favor a la Iglesia y al Evangelio con estas declaraciones. Más aún, cuando la Iglesia está en plena campaña de marcar la cruz en el IRPF, de lo que hablaré en el post siguiente, y que tenía escrito, antes de enterarme de esto.
A saber cuál es la responsabilidad de este arzobispo y obispo en la decisión de católicos que decidan no dar la aportación del IRPF a la Iglesia. Porque ha habido once millones de votos al PSOE, y entre ellos, repito, muchos votos de católicos.
De todas formas, estamos acostumbrados en nuestra Iglesia a declaraciones como éstas.
A mí personalmente, me dan pena. Pero nada más, porque no les hago algún caso.
Yo, cuando mi Iglesia, mi madre, me da un guantazo – nos da – de estas dimensiones, me acuerdo de que la Iglesia no es una madre única representada en la persona de un obispo. Es una MADRE grande donde hay muchas cabezas y muchos corazones.
Corazones como por ejemplo éste: Oscar Romero.
Otro arzobispo como Fernando Sebastián, pero cuyo corazón no está en la tierra, porque le pegaron un tiro celebrando la Eucaristía. Cuando convertía el pan de los pobres y el vino del trabajo de las personas en el mismo Cuerpo y Sangre de Jesús. Le mataron.
Este es un ejemplo de muerte que da vida.
De otras declaraciones para el pueblo, no declaraciones en contra de tu pueblo.
Como el anuncio, ustedes que leáis esto, y que no seáis creyentes, os digo como el anuncio: Vean y comparen. No hay color.Oscar Romero. San Romero de América. A ver si Fernando Sebastián es capaz de ser un uno por ciento nada más como él. Se lo muestro de ejemplo. Que vea su procesio de conversión en la Fe hasta llegar a dar la vida. No le creo capaz la verdad. Yo prefiero ahondar en la figura de Oscar Romero, y no perder más el tiempo en las cosas de Sebastián. Ya, ya sé que me dirás tú, hermano católico ultra, ¿y tú, Alfonso, qué haces? Pues nada, soy nada al lado de él. Pero hay una diferencia. Soy yo, uno más de la tropa. No soy ni Arzobispo ni obispo a la vez.


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