09 abril, 2008

Caracoles.

La foto es de skarcha


Una vez, mientras hacía yo la mili en mi cuartel, tenía tiempo libre, que aproveché para darme una vuelta por el recinto, que era bastante grande.

Como estaba en el mes de mayo, me di cuenta que por donde estaban los hierbajos había un montón de caracoles, así que cogí una bolsita y empecé a cogerlos.
Llegó un compañero vasco y me dice: ¿Qué haces, Alfonso, para qué coges eso? Digo, para comérmelos, para que va a ser. La cara de espanto y asco que puso aún no se me ha olvidado.
Reconozco que es una receta de cocina, una comida que no gusta a todo el mundo. Lo mismo tiene gente que mata por comerlos, que gente que los detesta, pero para mí gusto están buenísimos.




Hoy he visto vender las primeras bolsas de caracoles en la Plaza del Polvorista en El Puerto de Santa María, aunque es todavía muy temprano para comerlos. Yo, los primeros, siempre los estreno en la Feria del Caballo de Jerez.
Voy a contar cómo lo hacemos en mi casa, porque he tenido muchas entradas al blog, buscando precisamente eso, cómo se hacen los caracoles en Jerez.



Primero decir, que lo que hacemos son los pequeñitos, no los gordos, a los que llamamos por aquí cabrillas o jurgaos, dependiendo la especie, y que se hacen de otra forma.
Bueno, lo chulo es ir a cogerlos por ahí al campo, pero como podemos meter la pata, y nunca mejor dicho, entrando en tierras ajenas, poniéndonos en peligro al estar en los filos de la carretera, o pisoteando especies autóctonas protegidas, o que nos pille un toro bravo, que por estas tierras, nunca se sabe, lo mejor es comprarlos, a alguien de confianza.

Cuando ya tengamos los caracoles en casa, hay que dejarlos en ayunas, es decir, no darles nada de comer. Si, ya sé que suena cruel, pero también matamos cerdos, vacas, peces... bueno mejor no pensar en eso, que me entra el cargo de conciencia.



Los dejamos en ayunas como digo, un par de días, para que echen fuera la caca – sí, no sabía que palabra poner para entendernos bien y no ser demasiado... escatológico - .



Luego los cogemos y lo metemos en la pila, el fregadero , lo que tengamos y los lavamos. Frotándolos unos con otros, sin romperlos, cambiando el agua, hasta que ya el agua esté limpia, y no tenga restos de lo anterior – sí, la caca – y hierbitas y demás inmundicias.



Cuando están limpios, los metemos en una olla. Como decimos aquí, un poné, vamos a hacer tres kilos de caracoles. Lo ponemos a fuego lentito, lo más bajito posible. Así los animalitos sacarán la cabeza para afuera, cosa indispensable para luego poder comerlos, si no, se hace muy incómodo, hay que utilizar palillos de dientes y es un rollo.



Si se ponen a fuego alto, meten la cabeza para adentro – claro, se queman , se achicharran vivos, intentan salir huyendo los animalitos, tú imáginate cuando te quemas con el agua de la ducha lo que te entra - .



Se le va quitando la espuma que echan, hasta que estén muertos, - sí, en estado de cadáver, qué hago, que si que me dan pena, pero están ricos –



Cuando se le quita la espuma y están limpios, muertos, con su cabecita fuera, entonces le echamos media cebolla, una cabeza de ajo entera y un puñaíto de sal. El puñaíto depende la mano del que lo haga claro está. No es lo mismo mi puñao que el puñao de Romay o Bertín Osborne.



Se nota que están muertos en que el caracol, si se le estira de la cabeza sale entero, y está tiesecito. También se puede comprobar que no respiren, pero es más complicado.



En un mortero hacemos un majao, palabra de aquí que no se traducir, más o menos , que machacamos en un mortero cuatro o cinco dientes de ajo pelados, con una pizca de sal, pizquita, sin colarse, eso se aprende con el tiempo y la experiencia, y luego le echamos una bolsita de especies de caracoles que ya la venden preparadas (pimientos chiles o picantes, culantro, comino). También se puede echar un poco de hinojo o poleo, pero se mete y se saca pronto, que le dan mucho sabor. Estas hierbas cada vez son más difíciles de encontrar. Ya con la bolsita, salen buenos.
Si no te gustan las especies en el caldo, te resulta desagradable comerte el caracol y encontrarte los pedacitos de ellas, entonces puedes hacer una muñequilla. En un trapito limpio, metes las especies, le haces un nudo y lo echas a la olla. Dará el mismo sabor, y el caldo saldrá limpito sin restos de nada.
Y nada, los pruebas, y cuando le veas buena pinta, su color natural de comerse, pues lo sirves. Hay gente que lo pone en vasos, otros en platos o en tazas. A mi me gusta en vaso.
Cuidado con el pique, se te puede poner la tensión por las nubes, y tendrás que beberte cinco litros de agua luego. Aquí se dice que si bebes agua después, al caracol se le pone los cuernos de punta. No hay que abusar.
Comprar caracoles justo después de llover, hará que éstos tengan mucha tierra. Así que espero, que si los haces, te salgan buenos, y que si vives cerca, pues que me des un toque, que a mí me encantan.
También si quieres, puedes apartar unos poquitos y los metes en tomate frito, buenísimos también, ahí para mojar pan. Por cierto, las cáscaras no se comen. Parece tonto decirlo, pero hay que explicarlo todo.
Umm rico, rico , rico.
Por la tarde de primavera, al fresquito, cuando el sol se ha puesto, con la piel caliente de haber ido a la playita, con tu cervecita, en cualquier bar de Jerez, o de Andalucía, te mueres de gusto. O de asco, depende quién jejeje.


Ah, nota importante, al comerlos, aunque se coge con los dedos, intentar hacer el menor ruido posible. Ha habido muchas parejas rotas y amores perdidos, por el ruido que se hace al sorber un caracol.

14 comentarios:

Alfonso Blanco dijo...

Tengo el estomago vacío y se me está haciéndola boca agua con la receta,. Lo malo es que soy alérgico a los caracoles. De pequeño me encantaba el vasito caldoso de caracoles que me tomaba en la alameda de mi pueblo, ¡¡Dios que ricos estaban!! Pero luego tenía problemas respiratorios, hasta que me dijeron que era alérgico a ellos….

Alfonso dijo...

Pues vaya faena, hay alergias para todos los gustos :)

Agata dijo...

Yo los comía.Alguien,sin querer,hizo que ya no los comiera más...

Alfonso dijo...

Qué te habrá pasado...

Satie dijo...

Yo los comía antes, ahora lo detesto, creo que yo soy el del sin querer.

Fabio dijo...

Buenisima la receta... pero una vez encerrados, para que eliminen la caca, no es mejor ponerles abundante harina para que se purguen? eso hacia mi abuelo, quien nos sorprendia con este plato
saludos
faBio

Nacho G.Hontoria dijo...

A mí me gustan los bígaros cociditos y una hojita de laurel. Comerlos cuando están fresquitos...mmmm... qué ricos. Sin embargo lo de los caracoles...como que no. Alguna vez los han traído mis padres y los han tenido en el garage para que soltaran las babas y era un poco...asqueroso, pero a ellos les encanta. Cuestión de gustos, como todo.

Agata dijo...

Que tengo mucha imaginación Alfonso,hijo mío.Y quien me hablaba no se daba cuenta de que había abierto la llave de la imaginación.Dejándome empapada de baba de caracol....jajajajaja.Es que estoy "sembrá"...No sólo para bloquear móviles sirvo,jajajaja.Me río de mi sombra y "tó"...Y "Los Caracoles" sólo me gustarían ahora para ir a tomar una cervecita ¿Te acuerdas de dicho bar?La movida de Jerez...Uysss que me lío.

Alfonso dijo...

gracias a todos por vuetros comentarios; ya me acuerdo de aquel post de satie acerca de la baba de caracol, por cierto, muy buena para el cutis. Yo tengo en mente criarlos sobre plantas de aloe vera, que asi lo comen, y mejor todavía parala piel jjjj
Los caracoles, el bar, claro que me acuerdo, allí iba yo los domingos ,me tomaba una cerveza, un bolsa de papas fritas y luego me comía un cangrejo , que lo tenían baratitos, como veís, lo mío son los bichos inmundos jjj

PIR_ADO dijo...

pues los caracoles asados al punto de sal, son espectaculares, y lo del ruido, no lo veo tan grave, la verdad.

Alfonso dijo...

Fabio, lo de la harina es un buen truco, yo lo he escuchado y funciona.
pirado, los caracoles asados no los he probado, pero tienen que estar buenos. Lo del ruido, era en plan irónico :)

Agata dijo...

Caramba,Alfonso,lo que dan de hablar los cuernos,jajajajaja...

Alfonso dijo...

y sin hacer ninguna referencias a sus apéndices, que en estos casos no son óseos jajaja

Anónimo dijo...

No creo que seas alérgico a los caracoles, solo a uno de sus condimentos o bien a un mal lavado de los mísmos. El caracol es rico en proteínas como la carne, por lo tanto debes ser alérgico a alguna proteína pero no a los caracoles. Buen provecho.