05 marzo, 2008

Queremos que las mujeres sean iguales en derechos que nosotros, los hombres, dentro de la Iglesia.



Ya saben que pertenezco a la Agrupación Astronómica Jerezana Magallanes, de la que hasta que me lo siga pidiendo mi Presidente, soy Vicepresidente.
Es una asociación plural, de hombres y mujeres, entre otras cosas, porque la Constitución, la nueva ley de asociaciones de Andalucía, y el sentido común, nos lo exige.
Pero imagínense ustedes, y sobre todo, tú, mujer, amable visitante. Imaginen que una mujer se acerca a la Agrupación y pidiera pertenecer a ella. Pues empieza a funcionar el protocolo específico a tales efectos. Se le cuenta como funciona la Agrupación, se le hacen algunas preguntas para ver el nivel de conocimientos que tiene, y a partir de ahí, pues se le lleva al campo, se le enseña a orientarse en el cielo, conocer estrellas, planetas, constelaciones, manejo de telescopios, de prismáticos, astroinformática, fotografía... bueno, lo usual.
Pero pudiera pasar que a esta mujer le gustara tanto que un día dijera: oye, me gustaría decidir cosas en la Agrupación y entrar en la Directiva. Pues entonces, nos iríamos a los Estatutos, veríamos si lleva más de dos años con nosotros, si paga sus cuotas, y entonces, se presenta, se vota y si sale elegida, entra en la Junta Directiva.
Pero y si dijera de entrar en la Directiva y le dijéramos: No, hija, no. Tú aquí puedes hacer todo lo que quieras, menos decidir. Porque eres mujer, y las mujeres, aquí, no deciden. Os escuchamos, os queremos mucho, pero no deciden.
No sé cuál sería la reacción de una mujer ante esto, hoy en pleno siglo XXI y en España.
Creo que se quedaría muerta de la reacción. Luego, qué haría. Lo más seguro que irse a la policía y contar lo que le había pasado. El juez llegaría, nos cerraría la Agrupación, y luego nos juzgaría por violar uno de los derechos elementales consagrados en nuestra Constitución: Nadie puede ser discriminado por cuestiones de sexo.
¿Por qué cuento esto? Verán. Hay una mujer en el País Vasco, Elena Sanz, de Bilbao, que se ha presentado a Presidenta de la Conferencia Episcopal Española, que cómo sabéis, la ha conseguido Rouco Varela.
El programa electoral de esta mujer ha sido más que cautivante e ilusionador para toda la Iglesia de Base:


Trabajaremos por una Iglesia…

1.… que destine sus infraestructuras y riquezas acumuladas hacia mejoras sociales de los más empobrecidos. Las cuentas se mostrarán claras y transparentes, perfectamente auditadas.

2.… que impulse el Sacerdocio universal.

3.… democrática, participativa, donde todos y todas podamos trabajar corresponsablemente.

4.… que eliminará el celibato obligatorio siendo este una opción personal.

5.… en la que resaltaremos la afectividad y no la sexualidad. Apostamos por una iglesia que sea acompañamiento en todos los procesos tales como el noviazgo…

6.… que acoge, que no excluya, dejaremos a un lado las prohibiciones sin posibilidad de dialogo y las normas que limitan y frenan.

7.… comprometida con la sostenibilidad.8

.… que comparta con otras culturas. Fomentaremos que los inmigrantes sean miembros activos de la comunidad y no solo meros usuarios. Se adecuarán el lenguaje o los símbolos dentro de las parroquias.

9.… que promoverá la creación de una coordinadora ecuménica con el fin de no quedar en actos simbólicos sino trabajo conjunto que dé frutos.

10.… que esté en la calle trabajando por el bien común con todos los colectivos, “la lucha de la gente es la lucha de la iglesia”

Bueno, pues la Conferencia Episcopal, ni la ha tenido en cuenta.
Y no porque sea rubia, tonta, lista, alta, baja, del Opus, de Kiko, de base, no...
No la han tenido en cuenta porque es MUJER.

Mujer como mi madre, o como María la Madre de Dios.

Pero los hombres que dirigen la Iglesia, no quieren que las mujeres decidan y gobiernen. Sólo las dejan hacer dulces, dar catequesis, hacer fotos para páginas webs, hacer calceta, dar de comer a los pobres, encender velas, leer en las Misas, dar de comulgar, limpiar los locales, ser monjas de clausura, dar clases...y muchas cosas más que todos sabemos.
Pero, ¿decidir o gobernar? No, ni locos.
Pues ya está bien. Y lo digo como hombre y como católico. Ya está bien de discriminación de la mujer, Mujer, con mayúsculas en nuestra Iglesia.
Tiene que dejar de ser un cero a la izquierda.
Que no me vengan los talibanes otra vez con las lecturas milimetradas literalmente. Ya, ya, que Jesús obviamente no cogió apóstoles mujeres. Pero es que Jesús, además de ser Dios, no era tonto. En la Judea romana nadie iba a hacer caso a las mujeres en esos momentos de la Historia.
Sin embargo, nació de una Mujer, que dijo:

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.


Canto y noticia, que hoy día aún necesitamos.

Visiten este blog
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La fotografía – excelente – es de
El Correo digital.

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