08 marzo, 2008

Jornada de reflexión refugiado en la música.



He escuchado las palabras de la hija de Isaías Carrasco y estoy emocionado. Qué fuerza. Que serenidad dentro del dolor. Qué claridad de ideas.



Mi padre ha sido asesinado "por defender la libertad, la democracia y las ideas socialistas". -"Ha sido siempre un hombre valiente, que ha dado la cara, y quienes lo han matado han sido unos cobardes".-Pido, sobre todo, "que el asesinato de mi padre no sea manipulado por nadie. No lo vamos a tolerar." -"Iremos a votar. Pido que todo el mundo vote. Los que quieran solidarizarse con mi padre y con nuestro dolor, que acudan masivamente a votar el domingo para decir a los asesinos que no vamos a dar ni un sólo paso atrás".-Estoy muy orgullosa de mi padre. Lo quiero.


Después, leyendo lo que leo por los blogs y los comentarios de los diarios, me entra la rabia y ganas de escribir más de cuatro cosas aquí como dice Maripuchi en http://www.maripuchi.es/ , pero no debo. No, no somos iguales como refiere mi amiga Mercé.

Prefiero seguir con mi sábado de reflexión. Los días así, emotivos, me refugio en la música.



Todos los sábados, ya sabéis, comienzo con ella. A las diez de la mañana en Frontera Radio. Un tiempo que dedico para la buena música: la clásica, la zarzuela y la ópera.
Hoy tenía ganas de comenzar con algo suave. El Canon de Pachelbel que tantas y tantas veces ha sido versionado, formando parte de recopilaciones y bandas sonoras de películas.
Sin decirlo, he tenido un momento – era imposible no hacerlo – que recordé mentalmente a Isaías, y a todas las víctimas de todos los terrorismos. Con la obra más bella y más grande dedicada a la muerte. El Réquiem de Mozart. Dies irae, Tuba mirun, Rex tremendae. Me eleva cuando lo escucho. No me canso, no me canso. Es sobre la muerte, pero a mi me da la vida.
Pero la vida, es un contraluz. Los mismos oyentes me hacen girar ciento ochenta grados, para ver que la esperanza existe. Una señora tiene un nieto de pocos años que se sabe la canción de ‘por la puerta de Alcalá’. Quiere que se la ponga. En realidad, no se llama así. Su nombre real es ‘Los nardos’, perteneciente a la revista, Las Leandras de Alonso.
Para que veáis. Me llaman y todos comentan lo duro de la muerte de Isaías y de Mari Luz, y me piden cosas alegres. Es curioso.
Tan alegre como la historia de la tarántula, de La Tempranica de Gerónimo Jiménez.
Esa tarántula que é un bicho mu malo,
no se mata con piera ni palo;
que juye y ze mete
por tós los rincones
y zon mu malinas
zus picazones.
¡Ay mare! no zé que tengo,
que ayé pazé po la era
y ha prencipiaíto a entrame er má de la temblaera
. Zerá que a mí me ha picao la tarántula dañina,
y estoy toitico enfermo
por zu zangre tan endina.
¡Ze coman los mengues
,mardita la araña
que tié en la barriga
pintá una guitarra!
Bailando ze cura
tan jondo doló...
¡Mardita la araña que a mi me picó!
No le temo a los rayos ni bala,
ni le temo a otra cosa más mala.
Que me hizo mi pare más guapo que er gayo,
pero a ese bichitol
o parta un rayo.
¡Ay, mare! Yo estoy malito,
me está entrando unos suores
que m'han dejaito zeco y comio de picores.
Zerá q'a mí ma picao la tarántula dañina,
y por eso m'ha quedado más dergao que una zardina.
¡Ze coman los mengues mardita la araña! etc., etc.

Zapateando acabamos todos de escuchar esto, curiosamente siempre cantado por una mujer, cuando realmente el papel, Grabié , corresponde a un muchacho.

Un instrumento musical que me gustaría tocar es el piano. Me encanta. Es una delicia. Por eso pongo a continuación el Concierto para piano, nº 1, allegro, de Tchaikovsky (¿aprenderé algún día a escribir su nombre?)

De nuevo, me solicitan zarzuela. Es lo que más afición tiene. Gigantes y cabezudos, con emplazamiento en la tierra aragonesa, en la época de la pérdida de Cuba. A la gente andaluza les gusta la jota: Luchando tercos y rudos, como buenos maños.

Uno de los problemas que tenemos en nuestra radio, es que la gente suele pedir siempre lo mismo, con lo cual lo programas serían siempre lo mismo. Eso no puede ser. Hay que tener mano izquierda para convencerlas y hacerlas cambiar de opinión. Por eso, convenzo a una señora para que escuche los Conciertos de Branderburgo, de Bach. Le pongo el número tres, y yo, que ya conozco más o menos lo que le puede gustasr, acierto, porque luego me llama para darme las gracias, aunque le tengo que repetir el nombre, porque no lo recuerda. Eso es lo que tiene la música clásica, que es difícil de recordar los nombres de las obras.

No sólo se piden obras. También cantantes. Dos tenores: Alfredo Kraus, con ‘Por el humo se sabe donde está el fuego’ de Doña Francisquita, de Amadeo Vives, basada en ‘La discreta enamorada’ de Lope de Vega, y Lucciano Pavarotti con ‘Oh, Sole mio’

Opera, hoy han pedido poco. Qué trabajito para que a la audiencia le entre la ópera en la cabeza. Bueno, es cuestión de insistir y de paciencia. Ésta obra si les gusta. El Trovador, de Verdi.

Y para irnos, dos castizos. La canción del gitano, de ‘La linda tapada’ de Alonso, y las coplas de Don Hilarión, de ‘La Verbena de la Paloma’ de Tomás Bretón.

Escuchando esto, yo me relajo e invito a vosotros que lo hagáis.

Alguien en la prensa local de Jerez, que no voy a nombrar porque no se lo merece, pero que llevaba el sello de COPE encima, se refería al día de hoy, como el día de la irreflexión.

Pues no, reflexionamos. Queda una hora de día de reflexión cuando escribo esto.
Llevo cuatro años reflexionando.
Esta noche voy a descansar. Y mañana participaré en las elecciones. Como Presidente de Mesa o como interventor. Eso lo sabré a las ocho de la mañana.
Espero que tú, que lees esto, si eres español o española y vives en España, vayas a votar. Por la memoria de todos, y porque tú te mereces ese derecho. El derecho de decidir quien te gobierna.
Que tengamos una buena jornada y que la tengamos en paz.
Hasta mañana por la noche.

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