03 febrero, 2008

Y tú, ¿de qué lado estás?



Soy la madre que no se le permite visitar a los hijos que dió a luz, cuidó y crió. Las cortes dicen que no cumplo los requisitos de una madre porque ahora vivo con otra mujer.

Soy el muchacho que nunca terminó el instituto porque todos los días me llamaban Maricón.

Soy la muchacha que echaron de su casa porque le confesé a mi madre que era lesbiana.

Soy la prostituta trabajando en las calles porque nadie quiere contratar un transexual.

Soy la hermana que abraza fuertemente a su hermano gay durante largas noches de miedo y llanto.

Somos los padres que enterraron a su hija mucho antes de lo debido.

Soy el hombre que murió sólo en el hospital porque no le permitieron a quien fue mi pareja durante 27 años acceso al cuarto.

Soy el niño huerfano que se despierta de pesadillas donde lo remueven del único hogar donde le han mostrado amor, simplemente porque tiene dos padres.

Cómo desearía que me adoptaran. Yo no estoy entre los que han tenido suerte.

Me suicidé solo semanas antes de graduarme del instituto. Ya no podía aguantar más.

Somos la pareja que el casero dejó plantada cuando se enteró que queríamos alquilar un cuarto para dos hombres.

Soy la persona que nunca sabe qué baño utilizar si quiere evitar ser enviado a la comisaría.

Soy la sobreviviente de violencia doméstica que se dió cuenta que el sistema de apoyo se volvió frío y distante cuando se enteraron que mi pareja abusiva era también una mujer.

Soy el superviviente de violencia doméstica que no tiene sistema de apoyo alguno al cual acudir debido a que soy un hombre.

Soy el padre que nunca ha abrazado a su hijo porque crecí con miedo a mostrarle afecto a otros hombres.

Soy la maestra de economía doméstica que siempre deseó ser maestra de deportes hasta que alguien le dijo que sólo lesbianas hacen eso.

Soy la mujer que murió cuando los paramédicos dejaron de tratarla al enterarse que era un transexual.

Soy la persona que se siente culpable porque pienso que podría ser una mejor persona si la sociedad no me aborreciera.

Soy el hombre que dió de lado a sus creencias, no por dejar de creer, sino porque me rechazaban como persona

Soy un guerrero sirviendo a mi país, pero no puedo revelar mi verdadero estilo de vida porque ser gay no está permitido en el ejército.

Soy la persona que tiene que ocultar y reservar para sí lo que este mundo más necesita: amor.

Soy la joven que se averguenza de confesarle a sus amigas que soy lesbiana, porque constantemente hacen bromas de ellas.

Soy el joven amarrado a una verja, golpeado brutalmente y abandonado a mi suerte porque dos hombres 'machos' querían 'darme una lección'.

En octubre 7 de 1998, Aaron McKinney y Russell Henderson llevaron a Matthew Shepard a un área remota al este de Laramie, donde realizaron actos de odio inimaginables. Matthew fue amarrado a una verja, donde fue golpeado y abandonado al clima inmisericorde de una noche fría de otoño. Casi dieciocho horas más tarde fue encontrado por un ciclista, quien inicialmente lo confundió con un muñeco maltrecho. Matthew murió el 12 de octubre a las 12:53 am en un hospital de Fort Collins, Colorado.ASESINADO POR SER GAY.


Cuando en estás elecciones votes, recuerda ésto. Acuérdate de todos tus amigos, familiares, compañeros, conocidos, gays, lesbianas, transexuales ... y con la papeleta en la mano, piensa de qué lado estás.

3 comentarios:

Agata dijo...

Alfonso,hace meses hablaste de un crimen.No sé si fue el mismo o es otro.En cualquiera de los casos,me avergüenzo...
Y quiero pensar que todas las frases que has puesto ocurren muy poco.Por favor...No te preocupes,que a mis hijos les inculco que todos,todos somos iguales.Que tenemos los mismos derechos.Y las mismas obligaciones.

Rukaegos dijo...

Soberbia entrada, Alfonso. Resulta terrible pensar que tantas instituciones y organizaciones con voz en los medios de comunicación invisibilicen de manera permanente estas dolorosas realidades. Pero que dicen respetar y acoger a todos.
Y todavía el post podría haber sido mucho más largo y decir cosas como soy el anciano que no puede compartir cuarto en la residencia con su pareja, soy el extranjero al que no conceden el status de refugiado porque no parece importar que allí nos torturen o nos encarcelen a los que amamos diferente, soy el transexual que cada día muere asesinado en brasil, soy el chaval al que mi familia obligó a entrar al seminario de los legionarios de cristo para que dejara de ser "eso", ...

Es triste, Ágata, pero aunque en nuestro país seamos hoy un poco más iguales y hayamos podido evitar muchas de esos dramas, siguen existiendo. Cerca de mí, a lo largo de estos años, han pasado el hombre que no sabe dónde está enterrado su novio, varios chicos con fobia escolar por las agresiones homófobas que dejaron sus estudios, he alojado en mi casa de manera temporal a tres adolescentes expulsados de la suya, he acompañado a urgencias a un amigo con una pedrada en la cabeza y tres costillas rotas a patadas cuando salía de una discoteca de ambiente, hoteles que se niegan a celebrar bodas "de esas", institutos que se niegan a que en su centro haya un video forum o una charla porque "eso no interesa a nuestros estudiantes", gays y lesbianas despedidos por su orientación, una pareja de chavales a los que expulsan de una cafetería porque se cogen de la mano y molestan a unas "señoras" ...

Ufff, somos unos privilegiados y aún así mira todo lo que falta. Y aún hay gays y lesbianas que votarán al pepé, a ver si nos vuelve a poner un triángulo rosa en la solapa.

Agata dijo...

RUKAEGOS:hace tiempo publiqué una entrada en mi blog titulada "Salir del armario a los 60".Título que dió Documentos T.V. a un soberbio programa que dieron.Resumiendo en él se quejaban los homosexulaes de esa edad o más que han sido perseguidos cuando eran jóvenes por el franquismo.Y,lo más triste,que ahora son repudiados por los homosexuales más jóvenes...Totalmente triste.