06 febrero, 2008

Organización


Pertenezco a varias asociaciones, sin embargo, la única en la que tengo cargo directivo, es la de Astronomía. La Agrupación Astronómica Jerezana Magallanes de Jerez. Soy vicepresidente, o lo que es lo mismo en mi agrupación, relaciones públicas e intentan incentivar actividades relacionadas con la astronomía, aparte de la más pura, que es la observación. También ayudo cuando lo necesita en lo que pueda al Presidente, sustituyéndolo cuando no está.
Mi Agrupación me gusta porque somos un grupo de amigos. Funcionamos como tal. Somos gentes muy dispares. Lo habemos de todo. De ideologías distintas. De religiones distintas. Creyentes, ateos. De derechas. De izquierdas. Nos llevamos bien porque lo que nos interesa, es la astronomía.
Sabemos que la Agrupación funciona porque crece. Es capaz de ‘parir’ nuevos miembros. Hay personas que sienten interés por la ciencia y se acercan a nosotros. Nos conocen, comparten nuestras actividades, les gusta y luego se hacen socios.
Hay de todo. Quien persiste. Quién luego se aburre, quien viene de vez en cuando. Da igual, siempre quedan algunos nuevos. No exigimos. La Agrupación crece.
¿Cuál es la fórmula? Hacer lo que nos gusta y compartirlo. No hay más. No hay truco.
Pero también pertenezco a otras asociaciones como decía, que no funcionan tan bien. La más grande a la que pertenezco, la Iglesia. Desde que me bauticé, y desde que confirmé mi bautismo, y ya con veinte años, y sabiendo lo que hacía, dije que sí, que quería ser católico de los de verdad, militante.
Pero mi Iglesia, no funciona bien. Ayer me enteraba de que el Papa se queja de la falta de vocaciones. Un tema que ya reflexioné hace mucho tiempo.
Yo admiro a los seminaristas y a los curas. Sí, lo digo de corazón. Porque son personas que dejan muchas cosas de su vida por entregarse a los demás. Y todo por un ideal. Jesucristo.
Distinto es que luego, algunos, deriven su camino y sirvan a otros intereses. Pero son algunos. Pocos. Aunque hacen mucho ruido.
Pero la Iglesia, no crece. Faltan obreros que vengan a trabajar en la mies. Es el fracaso de nuestra jerarquía.
Es incomparable, pero lo asemejo a la labor de mi agrupación.
¿Por qué mi agrupación de astronomía crece y la Iglesia, no?
Imagínense que vienen un día a mi agrupación de astronomía. A conocerla. El proceso es el siguiente: se le toman los datos. Si es menor de edad, tiene que venir su padre, su madre o tutor. Se le explica lo que hacemos. Se le invita a nuestro programa de radio. Y por supuesto, se le lleva a nuestro lugar de observación.
Allí le iniciamos en la orientación del cielo, que por cierto, me toca a mí. Luego, a la mitología, que también me toca a mí, para que les resulte más entretenido y más fácil. Luego, mis compañeros, le enseñarán a manejar los prismáticos y los distintos tipos de telescopio. Otros compañeros, les enseñarán a conocer el cielo profundo, saber donde están objetos invisibles a la vista humana pero visibles al telescopio. Otros, le enseñarán a hacer astrofotografía. Otros, les enseñarán astroinformática. Otros, le hablarán de cosmología, de astrofísica, de astronáutica, del sistema solar, de miles de cosas...
Y otros, contarán chistes para que nos riamos. Otros le darán café caliente en invierno y aután para los mosquitos en verano.
Y así lo pasamos bomba, y esa persona, volverá, y se quedará.
Pero si yo los recibo de otra manera. Por ejemplo.
Les tomo los datos. Vale..
¿Eres mujer? Mira, puedes pertenecer a la Agrupación pero lamentablemente nunca podrás estar en los órganos directivos ni en reuniones decisorias. Si este escucharemos, pero ya está. Y no preguntes. Esto ha sido así siempre, y así será.
Eres hombre. Vale, mira si manifiestas interés y te gusta esto, y participas, dentro de dos años podrás presentarte a la Junta Directiva y ahí opinar, decidir, etc... las labores propias. Eso sí. Nos gustaría que nos dijeras como es tu sexualidad. ¿Te gustan las personas del mismo sexo? ¿Mantienes relaciones sexuales con ellas?. Es que tenemos que estudiarlo. Mira, puedes pertenecer a la Agrupación si eres gay pero no mantienes relaciones sexuales. No preguntes por qué. Es así, y así tienes que aceptarlo. Lo dicen nuestras normas. Si eres gay te admitiremos porque somos caritativos. Eso sí, si mantienes relaciones y mucho peor, si te casas, lo siento. No puedes pertenecer. Te puedes apuntar, pagar. Colaborar. Pero no serás un miembro con pleno derecho.
Y si eres mujer, lesbiana, pues ídem de ídem. Aunque tú lo podrías disimular mejor.
Si nos caéis bien, gays y lesbianas, lleváis vuestras vidas, pero sois buenos astrónomos, mientras no hagáis escándalos, casi mira que lo vamos a tolerar. Pero que no se entere nadie. Ya sabéis que lo que no se conoce no existe.
También nos tenéis que decir si estáis casados como Dios manda. Si estáis separados, divorciados, viudos arrejuntados, parejas de hecho o similar, podéis venir a ver las estrellas, pero de usar el telescopio, nada. Lo siento. Son las normas. Y eso es lo que hay.
Si nos gusta, os vaís. Eso sí, seréis astrónomos para siempre. Porque ya tenemos vuestros datos e imprimen carácter.
Más cosas. No podréis usar preservativo. No podréis usar anticonceptivos. No podréis votar ningún partido que no sea el que nos guste a nosotros. Y más normas, que ya os iremos enseñando cuánto más adentro de la Agrupación estéis.


Bueno, es sólo un ejemplo con un tanto de ironía. Supongo que nadie aguantaría esto, y que no se apuntaría a la agrupación ni el gato. Se irían. Diciéndonos de todo. O no diciendo nada. Eso sí, se irían, pero no dejarían de amar la astronomía.

Y la Agrupación entonces, dejaría de crecer. Y se iría haciendo vieja, vieja, y vieja.
Llegaría gente joven, con fuerzas, con ganas de cambiar las cosas. Pero con el tiempo, le aburriríamos, y también se irían o se convertirían como nosotros.

Todo sería un fracaso.

Nuestra Iglesia lo tiene muy fácil para convencer. Para crecer. Tenemos el espíritu de Dios dentro. Pero si continuamente tratamos a muchos sectores de la sociedad a patadas, mal vamos.
Nuestra jerarquía tiene que enderezar el camino. Tiene un termómetro muy fácil para ver si las cosas van bien o mal. Si la Iglesia es capaz de parir hijos o sin embargo, cada vez menos.
Entren en la página web de su seminario diocesano. Miren los seminaristas que hay. Calculen la población de la diócesis. Dividan. Y vean cuanto cura nuevo cabe para cada habitante. Ahí está el éxito o el fracaso de cada obispo.

1 comentario:

Jesus dijo...

Está claro que mientras sigamos por la senda de la confrontación nos estaremos alejando del camino que Jesús nos alienta a seguir. Jesús viene para todos y los cristianos debemos ser sirvientes de todos. ¿Porque esa mania de ser pocos pero de "calidad"? ¿Seguimos a Jesús dejando en el camino a parte de nuestros hermanos? Quizá nuestro sitio esté en la cuneta, con los excluidos. ¿No será alli donde estará Jesús? Un saludo, Alfonso.