24 febrero, 2008

No son opositores, son héroes.

Hoy, en televisión, vi que se estaban examinando muchísimas personas para Enfermería, en plazas ofertadas por el SAS.
Son muchas las personas – miles – que se están preparando las oposiciones para los institutos de secundaria, para el verano.
Muchos miles más lo que harán las de auxiliar administrativo y las de administrativo, también.
Tenemos a una generación entera de estudiantes literalmente, hincando los codos.
Y no de cualquier manera. Hincando codos a lo bestia. Horas y horas. Preparando temas. Quitándose de paseos, fiestas, playas. Sacrificándose totalmente.
Gastándose un dinero – una pasta gansa – que no tienen, en libros y academias.
Sufriendo cambios de humor que soportan ellos mismos y sus familias.
Con ese dolor, esa presión, de que no puedes fallar, de que no puedes esperar dos años más.
Y el miedo, el miedo a defraudar. A defraudarte a ti, y a los que tienes al lado.
Por eso, los opositores son mis héroes.
Comprenderán que me ponga frenético cuando veo como los profesores de religión, pueden dar clases en los colegios públicos – ganando menos y con menos derechos, eso es verdad – pero sin hacer una oposición, sólo con el nombramiento de un obispo. No es justo.


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