19 febrero, 2008

La radio.




Me ha ocurrido otras veces. Todos los lunes tengo un programa de radio, en mi emisora, Frontera Radio. Se llama Tierra de Fuego. Llevo unos diez años haciéndolo. De diez a once y media de la noche. Todos los lunes. Sin falta, a no ser que esté enfermo o alguna razón de peso. Se supone que soy una persona que, harto de esta sociedad, me voy a vivir solo a Tierra de Fuego, Argentina, donde me encuentro a un pingüino que se convierte en mi única compañía. Esa es la idea original. Charlo con él. Ponemos música que nos diga algo. A veces, vienen invitados. La gente llama por teléfono. Y ahí es donde voy con el tema de este artículo.
Esta noche tenía pensando hablar sobre la inmigración. De hecho, comencé hablando de ella. Pero empezaron las llamadas de teléfono. En este programa, las personas no salen en antena. Simplemente llaman, te piden una canción o te comentan algo.
Te comentan algo o mucho. Hoy he tenido 17 llamadas. Pueden parecer pocas. Pero no lo son. Estoy compitiendo con todas las televisiones y con todas las grandes cadenas de radio. Sin embargo, no sé cuántos, deciden dejar eso y escucharme. Es más, tienen la molestia, porque eso cuesta trabajo, de coger el teléfono y llamar.
Son personas mayores, la mayoría mujeres de 70 años para arriba, aunque algún hombre hay también. Me saludan. Me piden una canción, normalmente, que les traiga algún recuerdo. Se dedican canciones entre amigas que escuchan la radio. Y me cuentan. Que si su hijo. Que si su nuera. Que si mi hermana. Hablan y yo escucho. No digo nada. No doy consejos. No soy psicólogo ni especialista en nada. Sólo escucho. Porque la gente – y esto es lo triste – está sola. Son personas mayores, que no tienen ordenador, algunas, no saben escribir. Viudas que lloran todavía a sus maridos. Madres que están las venticuatro horas al lado de su hijo enfermo. Madres que sufren por su hijo drogadicto. Encuentran en la radio algo. Obtienen dos minutos de felicidad porque les escuches y les pongas una canción. Porque se le dedique su tiempo y se sientas únicas y especiales. Yo no las conozco, no sé como son. Ellas a mí sí, porque me han visto por la tele o en la prensa y me lo dicen.
Es una sensación extraña. Por la calle te conoce gente que tú no conoces.
Pero todos los lunes, me llaman. No faltan a la cita. Sólo para hablar y escuchar una canción. Ese es el motivo por el que llevo dos años. Sin cobrar un duro, porque nuestra emisora la hacemos voluntarios. Pero gano mucho. Gano un montón cada vez que me siento, me escuchan y me llaman. No se pueden imaginar ustedes cuánto.


El sábado por la mañana tengo otro programa distinto, dedicado a la música clásica, a la zarzuela y a la ópera. Es otro público. Llaman otras personas. Pero es igual. Al final, cuando te piden tal obra de Mozart o tal Zarzuela, terminas escuchando de todo. La gente está sola. Pero con la radio, menos sola. Escuchen la música, os gustará. Esta música no la elijo yo. La elige mi audiencia.


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5 comentarios:

Agata dijo...

Con lo que hacéis os convertís en sus rescatadores.Sus héroes.Los que les dan un sentido a sus vidas.Sus amigos.Desde aquí os aplaudo.Y lo que tú dices,se gana más con lo que conseguís que con todo el dinero que os pudieran pagar.Ahí se demuestra que mientras más pagan peores cosas se hacen.Sin sentimientos.

Rukaegos dijo...

Qué preciosidad de post, Alfonso. Soy poco radiofónico pero me consta que la radio es parte de muchas familias, y parte sobre todo de muchas soledades.

Un saludo lleno de música y enhorabuena por ser capaz de entrar en los corazones de tante gente.

MIGUEL ANGEL dijo...

Llevas toda la razón Alfonso, la radio es la mejor medicina para combartir cualquier soledad.
Sobretodo si consigues llevarla hasta las casas de millones de personas donde ni tan siquiera aquéllos seres más cercanos, me refiero a familias próximas no se detienen a dedicarles unas palabras de escucha.
Me enorgulleces mucho por la labor tan humanitaria que haces al hacer feliz a miles de personas desamparadas en la soledad y por eso celebro contigo tu accion solidaria.
Soy de los que digo que se debe tender una mano a quien lo necesite sin extremarse en detenimientos.
En fin, gracias por ser como eres y espero que cumplas muchos años más haciendo feliz y haciendome sentir bien junto a ti por años.
Miguel Angel.

Satie dijo...

yo también hice radio un tiempo, en la SER. Se me metió en vena, algún día lo retomaré.

Alfonso dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Satie, pero en la SER o en Frontera Radio, no te vayas a ir a otras de estas mañaneras que nos sube la tensión jeje