03 febrero, 2008

Cuando 'palabra' se escribe Palabra o palabra.




El arzobispo de la capa, Cañizares, ha dicho que la palabra de Cristo y de la Iglesia " no la callará jamás, no la silenciará a pesar de los poderes de este mundo que quisieran silenciarla o verla reducida a los espacios sacrales, no la dejará morir nunca".
Y lleva razón. No la callará nadie. La palabra de Jesús es incallable. Lleva dos mil años. La de la Iglesia - que es el pueblo de Dios y no 17 obispos sólo - tampoco se podrá callar. La que está en riesgo de callarse es la del mismo Cañizares y otros tantos obispos que han decidido entrar en campaña a favor del Partido Popular. Ese es el riesgo que ni Cañizares ni el resto han sopesado bien. La crisis de credibilidad en su palabra. Pero, por Dios, cómo vamos a creerle a ellos - a estos obispos - que se ponen al lado del partido que apoyó una guerra, que nos mintió con 192 muertos y miles de heridos diciéndonos en toda la cara que había sido ETA, que permitió que se hundierá un barco frente a Galicia, y la pusiera más negra que las esperanzas de Rajoy, que se pone al lado de un multimillonario como Pizarro, que no condenan el divorcio cuando es el Partido Popular quien gobierna, y mucho menos el aborto, que critica al PSOE por su lucha por la paz al dialogar con ETA, y se callan cuando lo hace el Partido Popular, que insulta a los homosexuales como hicieron hace poco en Alicante, llamándolos enfermos, cuando hacen declaraciones a favor de la infancia, como hizo el arzobispo de Toledo, y más , más, más... no, hermanos obispos. No intentéis confundirnos. No nos mezcléis churras con merinas. La Palabra de Cristo es la palabra de Cristo, y la palabra de un obispo político, es su palabra. No nos vengan con tonterías, que el que más y el que menos, ya en España, ve la tele, oye la radio, y fue a catequésis, para distinguir cuando es Jesús quién habla - como hoy en las Bienaventuranzas - y cuando habla alguien que lo único que tiene es intención política.

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