28 febrero, 2008

Cabo de Trafalgar



Hoy ha sido fiesta en Andalucía, y M. y yo decidimos darnos un paseíto.
El sitio elegido, imponente; ya tenía ganas de volver.
Cargado de historia: el faro de Trafalgar.
Es una experiencia para no perderse el sentarse a los pies del Cabo de Trafalgar, junto a sus rocas, en la arena fina y ver el mar que tienes delante.
Bravo. Fiero. A pesar del día estupendo, sabes que ese mar te puede. Un cartel te anuncia antes de que ahí no te puedes bañar.
Son muchas las personas que se han dejado la vida en este sitio, haciendo pesca submarina o simplemente dándose un baño.
Las olas son imponentes. Me recuerdan a Bécquer:

Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!

Quién sabe si Gustavo Adolfo algún día las vio aquí. No sé. Pero estas olas, cuando las miras, sabes que si te atrapan, no te van a dejar escapar. La pendiente de la playa te da vértigo. Pareces que tarde o temprano vas a caer sobre el mar.
Un mar de múltiples colores enhebrado por las corrientes del Estrecho. En la orilla, turbia. La arena disuelta en ese batimiento sin fin de las aguas.
Arriba, el faro. El Faro de Trafalgar. Alumbrando a los marineros que salen del Mediterráneo y a los que vienen del Atlántico.
Cuando veo este faro me imagino siempre a una mujer. Una mujer a la que la vida la ha hecho dura y silenciosa. ¿Recuerdan a María Galiana, en ‘Solas’? Pues algo parecido.
Este cabo fue testigo de una batalla. La Batalla de Trafalgar. El 21 de octubre de 1805.
Marineros con nombre como Nelson, Gravina, Churruca, Alcalá Galiano... Marineros sin nombre, tiñeron de rojo la playa azul
Han pasado doscientos años, y veo ese sitio como un lugar de fantasmas. No puedo mirar ese mar sin recordar sus muertos. Muertos entre ellos y muertos por la tormenta. Me dan miedo sus aguas. Las miro y me parecen decir, quiero más...

4 comentarios:

Satie dijo...

Alfonso: ¡Qué bonitas imágenes! y el sonido mejor.

Agata dijo...

Me relaja cerrar los ojos y escuchar el mar.Gracias por el regalo que nos haces al poner este cachito de tesoro.Recuerdos a M. Y una pregunta ¿os mojásteis los pies? Por favor,dí que sí...
QUÉ ENVIDIA...

Alfonso dijo...

M. sí se mojó. Hoy está con dolor de garganta. Yo no, yo sólo a partir del 21 de junio :) Además, allí metes un pie, y terminas en Groenlandia con las corrientes que hay, qué miedo :)

Agata dijo...

Que se mejore.Y anda que no eres exagerao ni ná.Las corrientes ni las corrientes...¿Es que tuviste que recoger a M. en Groenlandia?Anda,anda...que tiene el cielo ganado contigo...