01 enero, 2008

Las bombas nunca están lejos

Tamali Maak. Siempre estoy contigo, en árabe.

Canta: Amr Diab.

Desde hace unos años, no me gusta salir a la calle en Nochevieja. Me decía una chica ayer 'son cosas de la edad'.. y puede ser que lleve razón. Aunque hay más razones: el gasto excesivo al que te obligan en una noche en la que tienes que ser feliz por narices, y luego el tráfico. Desde mi ventana, veo como la gente conduce bebida y van poniendo en riesgo la vida de los demás. M. tuvo que trabajar anoche – mucha gente trabaja en esta sociedad para que en los días de fiesta, el resto se lo pase bien, mi homenaje a ellos – así que estuve con mi familia, y luego, de las uvas, puse la radio, y cogí un libro de los de siempre, que siguen ahí en mi estantería como diciéndome: Alfonso ¿no me vas a leer más? Tomé La Isla Misteriosa de Julio Verne, y así pasó mi primera noche del Año, para qué más, leyendo, que es lo que más me gusta.
Pero cuando me acosté – tarde – los ruidos y los relámpagazos de los petardos – vaya petardos – no me dejaban dormir.
Entonces me acordé de las guerras. Pensaba en que sentiría una familia en su casa durante un bombardeo. Irak, Palestina, .. y tantos sitios en guerra. Como sentirían a los lejos escuchar las explosiones, como verían sus luces. Como notarían que se acercaban a casa. El terror de saber – al igual que como yo escuchaba un petardo que sólo hace ruido – que al escuchar una explosión, había gente que morían, gente que caía herida...
Qué terrible. Largas noches bajo bombas, que la CNN nos ha enseñado como si fueran fuegos artificiales verdes.
Con el terror de la guerra – siempre tan lejana – comencé el primer día del año.
Los españoles sabemos de guerras. No mi generación, aunque el once de marzo de 2004 nos sirvieron una porción en Madrid y ETA también se encarga en ser representantes de la muerte.
Aunque ahora vivamos en paz, no debemos perder ese sentido de que la guerra está y existe. Los problemas no dejan de existir porque estén lejos. El terror es el mismo en el Himalaya como en Colombia. No debemos insensibilizarnos.
No a la guerra. No a los que las hacen y No a los que la justifican.


2 comentarios:

Agata dijo...

Yo cené en casa de mi madre con mis hermanos,mi marido e hijos.Cuando salíamos de allí,en la calle,petardo va y petardo viene...Llegamos al coche con susto,de verdad.Ibamos a casa de mis suegros a verlos y ya nos encontramos por el camino un coche que había tenido un accidente(tenía pinta de ir contramano)un accidente que deja fluidos de coche en el suelo...En la ciudad,no te creas.Y ahora que hablas de la guerra y las bombas me da cosa.Yo protestando por unos simples petardos.Lo que darían los niños que viven ahora una guerra que el ruido que escuchan son sólo petardos y no van a matar a sus padres...
Por cierto,has sido el primero del año en comentarnos.No sé si daré premio,ya te aviso...jejejeje.

Satie dijo...

La isla misteriosa.La leí tan sólo hace un par de años, porque se me había quedado atrás cuando adolescente. Disfruté como un enano. Volvería a leerla otra vez. Julio Verne nunca defrauda.