30 enero, 2008

Hospital de Jerez


No sé si se llevará a cabo, porque ya hace tiempo que lo vengo escuchando. La posibilidad de que el Hospital de Jerez restringa las visitas a los pacientes.

Estaría yo totalmente de acuerdo con esta norma. No hace mucho, me he llevado más de un mes en el hospital con un familiar. Las visitas son horribles. Se agradecen que se interesen por uno, pero es que llegan a mansalva. No se callan. Gritan. Ríen. Molestan al enfermo y al de al lado. Si el enfermo no tiene ganas de nada, tiene que estar aguantando mecha. Si quiere ver la tele, no puede.Te quitan el aire.

Cuando yo estuve, llegué a contar hasta 16 personas en la misma habitación, entre visitas de uno y otro.Las visitas cuando llegan, se sientan. Y tú, que estás de acompañante las 24 horas, y que de noche no duermes, porque tienes que estar pendiente del gotero, no te puedes sentar, porque te quitan las sillas. Tienes que estar de pie. Y callado, para no ser un maleducado.

Luego, están los peores. Los fumadores. Que se van al fondo del pasillo. Que abren – o abrían, me consta que los guardias de seguridad hacen lo que pueden – la puerta de incendios y se ponen a fumar en la escalera de emergencia, creando corrientes de aire de aúpa, nefasta para los enfermos.En la comida no se callan. No dejan comer. Continúamente haciendo críticas de lo 'mal' que está la comida delante del enfermo. Y hablando de enfermedades. De fulanito que tiene tal cosa y menganito que se ha muerto.

Y tanto para llegar como para irse, los besos al enfermo. Empujando la cama. Llenándote la cara de babas, y trayéndote microbios de todas clases desde la calle.

Otra cosa, que también lo viví en un familiar cercano. El derecho a morir en paz. A que te dejen tranquilo, el derecho a tu intimidad y a no escuchar como en el pasillo te velan en vida. No es justo. Cada cuál debe elegir su muerte como quiera tenerla. A sólas. Con su familia o asomado en un balcón. Pero debe ser una decisión propia.

Quizás exagero, pero en un mes, se ve de todo.

Así, que soy el primero que exijo que se limite el número y el horario de visitas.

6 comentarios:

Agata dijo...

Espero que ese paciente esté mejor.Llevas toda la razón del mundo.Las visitas no son todo lo beneficiosas para el paciente ni para el acompañante.Nunca había caído en la postura del acompañante.Por suerte no he tenido que estar mucho de acompañante ni de paciente.Cuando nacieron mis hijos les tuve que decir a la enfermera que pusiera un cartel que prohibiera las visitas por prescripción médica.Llegué a contar 20 personas...Lo malo de la entrada en los hospitales sin control es la seguridad de los trabajadores.Más de una noche nos hemos pegado un susto porque se esconden donde menos te lo piensas.Y lo menos que nos pueden hacer es robarnos.Que ya lo han hecho.

Nacho G.Hontoria dijo...

Hola Alfonso, bueno, en el caso de Madrid no tenemos ese problema porque como la Sanidad Pública "es tan mala" y está tan defenestrada por nuestros queridos dirigentes políticos en el Gobierno regional...Además, según tengo entendido la sala de visitas del 12 de octubre y de algún otro hospital madrileño es, directamente, el pasillo, puesto que ahí alojan a los enfermos ante la falta de camas.
En fin, un desastre que algunos quieren tapar.

Satie dijo...

Totalmente de acuerdo. ¿has pensado alguna vez si a alguien le diera por hacer daño lo fácil que le sería en el hospital?

Alfonso dijo...

El hospital en cuestión de seguridad deja mucho que desear. Como a alguien le de el punto de colarse con un arma, imáginate la que puede liar.
Luego está tanta gente dentro que deja inseguros a los profesionales de la sanidad, que están para cuidar enfermos no para aguantar gente.
Y los robos, las comidas que meten sin permiso, etc...
hay que limitar esto como sea.

songoten dijo...

En mi modesta opinion, la seguridad es fundamental, pero a que precio... señores y señoras yo tengo 32 años e vivido cuando siendo un chaval, tenía que turnarme con la familia para poder ver a mi madre, cuando sólo podian estar 3 o 4 personas con el cartoncito que se lo pasabamos a otro familiar cuando saliamos, es cierto que la gran afluencia de acompañantes MOLESTA. Pero mas doloroso es tener un ser querido que, quizas, sean las últimas horas con las que tenga toda su familia junto a ella apollandola y que por un rato le hacen olvidarse lo maravilloso que es nuestro hospital. No señores y señoras no quiero volver a vivir esa angustiosa espera, cola, aglomeración a las 16:00 para el comienzo de las visitas... Si me dan a elegir, como enfermo, yo no quiero de nuevo CARTILLITA DE CONTROL.
Gracias.

Alfonso dijo...

Desde su punto de vista, también lleva mucha razón. Quizás la solución estaría en el punto intermedio. Controlar que en las habitaciones sólo tuvieran que estar las personas que pudieran estar. Gracias por el comentario.