02 enero, 2008

Decepción.

Estoy de acuerdo con el comunicado de Jerelesgay. El Obispo de Jerez decepciona a su diócesis cuando desprecia a todas las personas homosexuales, negándoles el derecho al matrimonio. El Obispo olvida el efecto mariposa. Que cuando ofende a los homosexuales, ofende a sus padres, a sus hermanos, a sus amigos, a sus parientes. Y sin darse cuenta, con sus declaraciones, por efecto rebote, ofende a la sociedad jerezana entera.
En cuánto al tema del divorcio, es difícil de entender su actitud, y la de la jerarquía católica. Si un matrimonio se lleva mal ¿Qué quiere el señor obispo de Jerez, que sigan unidos a la fuerza, y terminen como sabemos que terminan muchos? Es más, como dice el comunicado de jerelesgay, el divorcio en sí está aceptado de manera tapada en la Iglesia, a través de las anulaciones. Si no, invito al Obispo de Jerez a que nos cuente como se pudo anular el matrimonio de mi admirada Rocío Jurado y Pedro Carrasco, que en paz descansen los dos. Porque yo - ni nadie - lo entiende.
Me parece muy bien que critique el aborto. Pero no le escuché criticar nunca al PP para que cambiara la ley, ni le he escuchado ahora pedir al PP que lo incluya en su programa electoral: la derogación de la ley del aborto. Que sea valiente y se lo pida al PP.
Como digo, decepcionante. Hace tiempo lo leí en un blog: Menos Juan y más Rafael. Pues eso.
Comunicado de Jerelesgay.
Juan del Río Martín, obispo de Asidonia-Jerez, aprovechó su columna dominical en los diarios de la ciudad para poner su granito de arena en la particular batalla que tiene enfrentada a la Iglesia Católica con el Gobierno Democrático de España y con la inmensa mayoría de sus ciudadanos.
El obispo de Jerez mata dos pájaros de un tiro al arremeter contra los matrimonios homosexuales y el llamado divorcio exprés sentenciando que “ la familia está fundada en la unión indisoluble entre un hombre y una mujer” Del Río ningunea una vez más el matrimonio formado por personas del mismo sexo que quiera el señor obispo o no es una realidad que forma parte de nuestra sociedad y además contribuye al fortalecimiento de la institución familiar. Tampoco explica el señor obispo cómo lo indisoluble del matrimonio se hace disoluble por medio de las dispensas papales previo pago en dinero constante y sonante que facilitan la disolución del matrimonio católico.
El aborto y la asignatura de Educación para la Ciudadanía no dejan de ser señalados también como males que contribuyen a “ la preocupante fragilidad de la institución familiar y la obtención de un sujeto humano débil: que se deja manipular” Si no es manipulado por la iglesia, le faltó decir.
Por último, el obispo de nuestra ciudad apela a la protección de la institución familiar recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
una Carta que paradójicamente nunca ha firmado el Vaticano.

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