09 diciembre, 2007

Soñando en la Plaza del Arenal.


Se sentaba cada mañana en ese banco de la plaza del Arenal de Jerez. Miraba al caballo, a Miguel Primo de Rivera, a las palmeras, a la gente. Pensaba ‘cómo cambia todo’. Turistas, foráneos, pasaban ante el abuelo y su bastón.
El abuelo pensaba: ‘¿Qué habría dentro de cada cabeza?’Asuntos, historias de amor secretas, ilusiones, - ‘cuántas cosas andan por aquí’
El abuelo miraba al cielo y a la tierra. ‘Una vez, todo era campo. Y una vez, mucho antes, enterraban en estas tierras a los jerezanos musulmanes mirando hacia La Meca’. Tierras construidas por vidas. Vidas de siglos de Jerez. Se levantó pausadamente a ver el agua de la fuente. La prefería a cualquier cosa. Esa fuente sonora, que le recordaba los versos de Antonio Machado. El gorgoteo era su música, y las ondas del pequeño estanque, la partitura donde él escribía sus pensamientos.
Se levantó. – ‘Ojalá estuviera María para ponerme de comer-‘ Comenzó el camino de regreso hacia el mismo sitio donde se encontraba, pensando. Maldiciendo su mala suerte de no poder salvado por nadie. Esa era una de las pegas, de haber muerto – y no saber resucitar – hacía más de 50 años.

1 comentario:

Agata dijo...

Un bonito homenaje a tu abuelo.Si él estuviera viendo todos los avances de la ciencia...Un beso.