07 diciembre, 2007

Misa del segundo domingo de Adviento de 2007 - Juan El Bautista - Preparad el camino al Señor.


Lectura del santo Evangelio según san Mateo (3, 1-12)


.En aquel tiempo, comenzó Juan el Bautista a predicar en el desierto de Judea, diciendo: “Arrepiéntanse, porque el Reino de los cielos está cerca”. Juan es aquel de quien el profeta Isaías hablaba, cuando dijo: Una voz clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos.

Juan usaba una túnica de pelo de camello, ceñida con un cinturón de cuero, y se alimentaba de saltamontes y de miel silvestre. Acudían a oírlo los habitantes de Jerusalén, de toda Judea y de toda la región cercana al Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el río.

Al ver que muchos fariseos y saduceos iban a que los bautizara, les dijo: “Raza de víboras, ¿quién les ha dicho que podrán escapar al castigo que les aguarda? Hagan ver con obras su arrepentimiento y no se hagan ilusiones pensando que tienen por padre a Abraham, porque yo les aseguro que hasta de estas piedras puede Dios sacar hijos de Abraham. Ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé fruto, será cortado y arrojado al fuego.

Yo los bautizo con agua, en señal de que ustedes se han arrepentido; pero el que viene después de mí, es más fuerte que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias. El los bautizará en el Espíritu Santo y su fuego. El tiene el bieldo en su mano para separar el trigo de la paja. Guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”.




Una vez me quedé a dormir en un seminario en un encuentro de oración, y me desperté a los sones de un hilo musical que ni siquiera me había dado cuenta la noche antes que existía. Cantaba ‘Preparad el camino al Señor”. ¡Qué fuerzas da esa canción para encarar el día! Ese día que se nos puede presentar duro, suave, bueno, gris, de colores... con que fuerza se levanta uno, al son de esas palabras de la persona que hoy recordamos en esta lectura de segundo de adviento. Juan el Bautista. Ese niño que un día, en el vientre de su madre, escuchó de lejos el saludo de la Virgen María, y saltó en su vientre de alegría.
Juan nos pide que nos preparemos. Porque detrás de él viene Alguien que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de quitarle las sandalias.
Jesús viene a casa, está por llegar. ¡Prepáremosle el camino, para que llegue pronto! Porque va a cambiar nuestras vidas... para bien.A Jesús no se le prepara en un centro comercial, consumiendo y gastando. Ni haciendo fiestas paganas en las que la mayoría no saben ni lo que celebran. A Jesús se le espera, dándole un vuelvo a nuestro corazón. Limpiando nuestra casa, reconciliándonos con el prójimo. Acercándonos al templo, y sentándonos en silencio frente al altar, o dónde estemos más cómodos. Y sintiéndonos felices por ser elegidos para ser anfitriones de un Dios que se va a hacer niño para luego hacerse Hombre y salvarnos. Busquemos la oración. Y la reconciliación, porque sin reconciliación la oración estaría descafeinada.


Primera Lectura Lectura del libro del profeta Isaías (11, 1-10)


En aquel día brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz. Sobre él se posará el espíritu del Señor, espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de piedad y temor de Dios.

No juzgará por apariencias, ni sentenciará de oídas; defenderá con justicia al desamparado y con equidad dará sentencia al pobre; herirá al violento con el látigo de su boca, con el soplo de sus labios matará al impío. Será la justicia su ceñidor, la fidelidad apretará su cintura.

Habitará el lobo con el cordero, la pantera se echará con el cabrito, el novillo y el león pacerán juntos y un muchachito los apacentará. La vaca pastará con la osa y sus crías vivirán juntas. El león comerá paja con el buey.

El niño jugará sobre el agujero de la víbora; la creatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No hará daño ni estrago por todo mi monte santo, porque así como las aguas colman el mar, así está lleno el país de la ciencia del Señor. Aquel día la raíz de Jesé se alzará como bandera de los pueblos, la buscarán todas las naciones y será gloriosa su morada.


Salmo Responsorial

Salmo 71

Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

Comunica, Señor, al rey tu juicio y tu justicia, al que es hijo de reyes; así tu siervo saldrá en defensa de tus pobres y regirá a tu pueblo justamente.

Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

Florecerá en sus días la justicia y reinará la paz, era tras era. De mar a mar se extenderá su reino y de un extremo al otro de la tierra.

Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

Al débil librará del poderoso y ayudará al que se encuentra sin amparo; se apiadará del desvalido y pobre y salvará la vida al desdichado.

Ven, Señor, rey de justicia y de paz.

Que bendigan al Señor eternamente y tanto como el sol, viva su nombre. Que sea la bendición del mundo entero y lo aclamen dichoso las naciones.

Ven, Señor, rey de justicia y de paz.


Segunda Lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos (15, 4-9)


Hermanos: Todo lo que en el pasado ha sido escrito en los libros santos, se escribió para instrucción nuestra, a fin de que, por la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras, mantengamos la esperanza.

Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, les conceda a ustedes vivir en perfecta armonía unos con otros, conforme al espíritu de Cristo Jesús, para que, con un solo corazón y una sola voz alaben a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Por lo tanto, acójanse los unos a los otros como Cristo los acogió a ustedes, para gloria de Dios. Quiero decir con esto, que Cristo se puso al servicio del pueblo judío, para demostrar la fidelidad de Dios, cumpliendo las promesas hechas a los patriarcas y que por su misericordia los paganos alaban a Dios, según aquello que dice la Escritura: Por eso te alabaré y cantaré himnos a tu nombre.




NOTA: No soy sacerdote, sólo un cristiano que hace su reflexión sobre las lecturas de la misa. Para una visión correcta, acude a tu párroco que es quién tiene el ministerio sagrado para que te ayude en el entendimiento de las lecturas.




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