29 diciembre, 2007

Marte



Cuando ustedes salga por la noche por Jerez, o por cualquier parte del mundo, que no hay que ser tan etnocentrista, sobre las doce de la noche, justo sobre sus cabezas, hay un lucero brillante de color rojo. Es el planeta Marte. Se encuentra ahora en oposición, más cerca de nosotros que otras veces, por eso lo vemos brillar tanto, compitiendo con el mismo Venus.
Marte, el Dios de la Guerra. Mars, en inglés, con nombre de chocolatina. Marte, que nos dió el nombre al segundo día de la semana en los idiomas latinos: Martes, Dimarts, Mardi, Martedi, ...
Siempre nos interesó a los humanos. Al que más, a Percival Lowell, que mirando con su telescopio creyó ver canales que, confudiendo la traducción italiana de Schiaparelli, creyó que eran artificiales y hechos por inteligencias extraterrestres.
H.G. Wells inventó una guerra de mundos, por si teníamos pocas en la Tierra ya, contra unos marcianos malísimos. Orson Welles - monstruo de la radio - asustó a Estados Unidos - también se asustan - con una invasión marciana.
Marte, brillante, precioso, tan lejos y tan cerca a la vez, lo tenemos estas noches de fin de año en el Cenit. ¿Será pájaro de mal agüero y nos anunciará males a los terráqueos? No creo. Una roca grande y roja, - que en bruto, no es nada más que eso - no influye en nosotros por más que los periódicos quieren vendernos horóscopos.
Marte, cuya superficie es arañada por naves humanas. Juguetitos, que hemos tenido el arte - y la ciencia - de poderlos enviar allí. Cacharritos que se arrastran en la arena marciana, cogiéndolas con sus rastrillos, como hacíamos nosotros de pequeños en las playas de El Puerto de Santa María, o de cualquier sitio del mundo.
Hace pocas semanas, un asteoride pasó cerca de nosotros, de la Tierra. Pasan tantos... y nos enteramos cuando pasan. Ojalá nunca tengamos la suerte de los dinosaurios.
Tiene 60 metros de diámetro, que aunque nos parezca poco,en astronomía es mucho. De hecho, si cayera donde vive el autor de este blog, acabaría con los problemas de todos los jerezanos y jerezanas, porque literalmente, nos borraría del mapa. Este asteroide después de pasar cerquita nuestra, se dirije a Marte. Ya pasó por allá en el año 1979, pero ahora, parece que va a estrellarse. Tiene una posiblidad de 1 contra 75, lo cual en astronomía, si fuera para nosotros, es para echarse a temblar. El 30 de enero veremos si impacta o no. Si lo hace, le hará pupa. Formará un cráter parecido al que los humanos tenemos en Arizona, de un kilómetro y medio de ancho, con una fuerza de tres megatones - eso sí que es un petardo -. No lo podremos ver con nuestros telescopios de aficionados, como pudimos hacer cuando el cometa Shomeaker - Leavy se estrelló contra Júpiter, aunque aquello sí fue grande - Júpiter lo es - y con sorpresa.
Veremos que pasa. Servirá si choca para saber mucho más de la superficie de Marte, y de nuestro afán humano, de saber si la Vida es sólo cosa de la Tierra o de más allá.
Un compañero de Un Punto Azul, de la Agrupación Astronómica Magallanes de Jerez, a la que pertenezco, comentaba jocoso: 'Verás como si se estrella, le cae a la nave europea que mandamos encima, la nave que se perdió' . Pues sí, estas cosas pasan.
Así, que esta noche, y la de fin de año también, cuando salgan, miren al cielo, y piensen en todo lo que se está cociendo allá arriba.

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