08 diciembre, 2007

Carta Pastoral del Obispo de San Sebastián


Cuando uno lee textos como éste, se da cuenta de que no todo está perdido en nuestra Iglesia. La carta pastoral de Adviento, que ha escrito el Obispo Juan María Uriarte, Obispo de San Sebastián, da en el clavo. Claro que se nota que es un obispo que escribe desde la trinchera, desde la calle, y no desde los cómodos almohadones de un Palacio.

El texto es largo, pero los lo podéis descargar de aquí:





Me llega por pertener a un medio de comunicación donde intento llevar - como todo en la vida - mi sentir cristiano. Es de verguenza como algunos medios que se llaman así mismos católicos generan información sesgada y permiten el insulto, la crispación en el lenguaje, la homofobia y tantas y tantas cosas tan lejanas - según mi entender - del Evangelio. También otros medios que intentan transmitir nuestra Fe, y se quedan en burdas copias - malas copias - de las emisoras de los pastores protestantes que se escuchan de vez en cuando por ahí.

Ayer, ponía en un post, el Arzobispo de Barcelona llamaba la atención de esto. Hoy lo hace el Obispo de San Sebastián. Me gustaría que el mío, el de Jerez, también hiciera una reflexión sobre esto, porque nos atañe a los cristianos y nos perjudica. Seamos realmente testigos de esperanza y no la sombra de una Iglesia que no queremos recordar.

Los Medios de Comunicación Social tienen, en nuestro mundo, un enorme potencial
configurador de la mentalidad, de la sensibilidad y de la conducta de los ciudadanos. La
realidad engendra noticias alentadoras y preocupantes, incluso terribles. Es normal que
la prensa refleje también estas últimas. No puede escamotear su servicio a la verdad.
Pero la moral de un pueblo es un gran tesoro que es preciso preservar. Si por motivos
comerciales o servidumbres ideológicas se describen y comentan de manera reiterada y
duramente sesgada los aspectos sombríos de la realidad, el ánimo de los ciudadanos se
encoge y, lejos de sentirse estimulado, puede ir hundiéndose en un derrotismo pasivo.
El género literario preferente para generar esperanza no es el lamento ni el insulto, sino
la propuesta constructiva.


Entre los hombres y mujeres profesionales de los Medios de Comunicación se encuentra
un número apreciable de cristianos sinceros y convencidos. El sedimento activo de
esperanza que anida en su alma creyente les ayudará a sostener y transmitir que las
situaciones en las que vivimos, lejos de ser un callejón ciego, tienen una salida que
hemos de buscar, labrar y pedir.
Los Medios de Comunicación de la Iglesia tienen el deber de ser ejemplares también a
la hora de suscitar la esperanza
. Muchos de sus escritos y programas son coherentes con
este deber ineludible. Lamentablemente no todos. La Iglesia debe procurar que todos
sus profesionales siembren concordia, respeto al diferente, serenidad valorativa. Estas
actitudes nutren la moral de los ciudadanos. Debe asimismo evitar que ninguno destile
animosidad, ironía mordaz, sectarismo. Tales comportamientos desmoralizan,
desaniman y siembran desesperanza.



Juan María Uriarte, Obispo San Sebastián

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