09 noviembre, 2007

Financiación y corresponsabilidad en la Iglesia Católica



Una Buena Nueva con dos mil años de juventud, para una Iglesia Nueva y un Mundo Nuevo.


Desde que tengo la suerte de poder hacer la declaración de la Renta, nunca he marcado la equis para dirigir esa pequenísima parte de mis impuestos a la Iglesia Católica. ¿Por qué? Pues precisamente, por responsabilidad. Porque soy católico.
En estos tiempos en que algunos quieren hacernos creer que vivimos en un Estado laico, vemos que es absolutamente mentira. Gracias a unos acuerdos Iglesia y Gobierno de España, la Iglesia se vale de parte de la estructura del Estado para poder recaudar dinero a través de lo que los fieles y simpatizantes contribuyentes determinen.
No, la Iglesia no debe hacer esto. Porque continuamente alguna parte de la Iglesia, que todos sabemos quienes son, están ofendiendo a determinados colectivos : madres solteras, divorciados, homosexuales, ateos, agnósticos, personas de izquierdas, etc... no, no es justo que con el Estado de TODOS los ciudadanos, nosotros, la Iglesia, lo aprovechemos para esto.
Además, los ciudadanos fieles o simpatizantes, no podemos controlar donde van nuestros impuestos. A que parte de la Iglesia. Sólo pensar que un céntimo de mi dinero vaya a parar a la nómina de Federico Jiménez Losantos o para comprarle una capa magna a Monseñor Cañizares, me dan escalofríos.
En la Iglesia, los fieles debemos ser responsables con lo que gastamos y necesitamos. Debemos ser autosuficientes y no depender de los Estados, sólo de nosotros mismos. Así nunca seremos esclavos de nadie.
La Iglesia va a hacer ahora una campaña informativa para explicar cómo se gasta el dinero en la Iglesia. Falta hace, porque no se ve claro en muchas ocasiones. Por eso, la necesidad de que seamos los fieles los que directamente apoyemos las obras que veamos que sí merecen la pena y van acordes con los valores del Evangelio. Por poner un ejemplo: se da gustosamente la ayuda económica que se necesite al Comedor de El Salvador de las Hijas de la Caridad, porque vemos claramente su trabajo – ¡ y qué trabajo! y a dónde va cada moneda destinada a ellas: a dar de comer al que tiene hambre. Sin embargo, yo me lo pienso para dar dinero a la rehabilitación del Palacio de Bertemati, para sede del obispado – y del Obispo – de Jerez, mientras, por ejemplo, el templo de San Dionisio no tiene dinero para arreglarse, la Junta de Andalucía – con el dinero de todos y todas – rehabilita Santiago, y cuando está suficientemente probado que el Obispado de Jerez se llevaba perfectamente y humildemente – y de qué manera – con una mesa, una silla y un teléfono, y un obispo como sólo pudo ser nuestro querido don Rafael.
También creo que los párrocos desde sus parroquias deben implicar a los fieles. Sobre todo a los de paso. A los que van a casarse , y luego adiós muy buenas. A los que van a bautizarse, y luego, hasta que me case.
A todas estas personas, aparte de darles los consabidos cursos de formación y etc....hay que explicarle que en esta vida todo cuesta, y detallarles las necesidades reales de la parroquia. Y que se impliquen. No es que se cobre un sacramento - ¡Hay que ver que el cura me quiere cobrar por la boda, o por la Fe de bautismo, dicen algunos insensatos! – es que hay que ser corresponsables.
Luego, pienso que la estructura de la Iglesia habría que cambiarla, y creo que con el tiempo, se hará. Los sacerdotes tienen sueldos ínfimos. Míseros. Y los que viven bien – porque algunos viven bien – no es por el dinero que le dan, sino por sus familias o por otros motivos.
Pienso que el sacerdote debe trabajar. Trabajar fuera de la parroquia. Aunque ya la parroquia en sí tiene mucho trabajo. Deben ser más libres. No digo que vuelvan a ser como los curas obreros de los años 70, que estaban en los andamios. Pero, ¿por qué no?. Deben trabajar. Que se les permita tener sus trabajos a elección propia. Que se organicen de tal manera, que el tiempo que se desatienda la parroquia, pueda ser atendida por otro. Y si no hay curas bastantes para atender la administración de la parroquia, pues se pone un horario de atención y punto. Algunos dirán que se perdería tiempo para evangelizar. No, el cura evangeliza durante las 24 horas. Esté donde esté. En el templo o en la calle. Que estamos en tierra de misión. Pero el cura, es una persona, y necesita una vida dentro de la sociedad. No encerrado en un templo. Tiene que respirar y ser uno más. Así, comprendería mucho mejor los problemas desde dentro y no desde fuera. Y tendría una autonomía, que le haría vivir mejor y no depender de nada ni de nadie económicamente.
Estoy seguro de que muchos curas, utilizarían el dinero ganado propiamente, para servicios a la comunidad. Estoy completamente seguro.
Así que pienso, resumiendo, que somos los fieles directamente quienes debemos financiar la Iglesia – nuestra Iglesia- que a veces nos referimos a Ella como algo ajeno. Somos Iglesia. Todos y todas. Que el obispado mande una carta a cada bautizado, recordando nuestras obligaciones. A ver cuántos contestan. Porque puede resultar que a lo peor, no somos tantos los católicos comprometidos y no de pacotilla, y nos llevamos una sorpresa. Pero eso sería tema para otro post.

4 comentarios:

El Peregrino Ruso dijo...

siento decirte querido hermano que existe un poco de ignorancia en algunas de las cosas que comentas y es un poco sesgado. Tendrias que informarte primero como va la nueva financiación

Alfonso dijo...

No, hombre, no es ignorancia. Sé como era la antigua financiación, y como será, la que viene. Ahora, si no se pone la equis, la Iglesia no cogerá nada.
Ya sé que suena radical, pero es lo que pienso, que el Estado no debe intervenir para nada ni con nada en las finanzas de la Iglesia, incluyendo a las organizaciones empresas como son hospitales y colegios concertados.

Anónimo dijo...

Yo también pienso que no debería recibir dinero de mis impuestos a través del Estado la Iglesia ... ni los sindicatos, ni los partidos políticos, ni las ONGs, ni los cantantes de ópera, ni ... Por eso, pienso marcar la casilla, porque a mí me vana quitar mi buena parte de lo que gano, marque o no marque, y siempre apoyaré a mi Iglesia, a través del IRPF y sin IRPF. Tú sabrás lo que haces, pero no nos des lecciones a los demás

Alfonso dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, anónimo, que el Estado no debería subvencionar a ninguna de esas instituciones, excepto a los cantantes de ópera. A eso, sí, porque es cultura.
Yo, con no marcar la casilla apoyo a mi Iglesia. Porque creo que la mejor manera es implicarse directamente. Y saber a donde van nuestros dineros. Como digo, me aterra pensar que una moneda mía pueda terminar en manos de la COPE por ejemplo.
Y este blog, no pretende dar lecciones a nadie. Sólo es de mi opinión personal. No obliga a nadie a leerlo, y mucho menos, a estar de acuerdo. Gracias.