12 octubre, 2007

¡Salvemos Doñana!




Cuando hice el servicio militar, tuve la oportunidad de hacer unas maniobras junto al Parque de Doñana. Estuve en Mazagón, en Huelva. Pude visitar el parque y es una de las delicias con la que la naturaleza nos regala a los andaluces.

Doñana es nuestro pulmón. Un verde verde en la tierra andaluza. He soñado muchas veces con su historia. En el Instituto, gané un concurso de escribir cuentos, y me regalaron un libro: Tartessos de Adolf Schulten, un investigador alemán empeñado en encontrar esa civilización bajo las arenas de Doñana, aunque nunca lo pude demostrar.

Cuando uno va a Sanlúcar de Barrameda, y mira al frente del Guadalquivir - columna vertebral andaluza de agua - se queda ensimismado viendo el Coto. Cuánto verde, cuánto río, cuánto mar. Cuánta historia. Cuánto aire.

Le tengo especial cariño al Coto, es nuestro pulmón. A pesar de que soy cristiano, católico, me enojo mucho por dejar pasar por la Romería del Rocío. Creo que no es bueno. Creo que perjudica al coto. Y creo que los cristianos debemos respetar la naturaleza escrupulosamente. Desde aquí, le pido a los rocieros, que con su Fe y su Razón en la mano, cojan por otros sitios. Que no molesten a la Fauna. Que no rompan el silencio con sus gritos y cantos. Que no lo hagan más.

Pero sé que es imposible que lo hagan. Ojalá me equivoque, pero no tendrán categoría para hacerlo. Ni tendrán valor los políticos - ningún partido político - en prohibir el paso, porque sería un desangre de votos. Una pena. La solución está en concienciar. Y os pido ayuda, que en cualquier momento que salga el tema, en vuestras casas, con vuestros amigos, en vuestros trabajos, que defendáis Doñana. Que cada vez seamos más personas la que pidamos que la dejen vivir en paz.

Ahora, es Javier Arenas quien disparata, del Partido Popular, quién quiere una carretera de Cádiz a Huelva, por el coto. Como Raimon en otros tiempos: Diguem NO! Dígamos que no. Que Cádiz y Huelva se quieren, pero que no nos importa pasar por Sevilla, para vernos. Qué nos pongan catamaranes por el mar que para eso lo tenemos. Pero que no hay nada que merezca la pena hacer, si al final, daña a Doñana.

Digamos NO a la carretera y no a quién no sepa respetar nuestra naturaleza.

Por favor, salvemos Doñana.

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