15 octubre, 2007

Mis mujeres favoritas (i) - Teresa de Avila.


Pues sí, no estaría mal iniciar una sección con este título. Mis mujeres favoritas. Hoy se celebra la Festividad de Santa Teresa de Ávila o Teresa de Jesús. No voy a contar su biografía porque hay mucho material ya en internet, pero no quería pasar por alto esta señora a la que yo admiro, y en mis charlas de astronomía siempre hago una referencia.

Es importantísima tanto dentro de la Iglesia Católica como dentro la Historia misma de España.

Pero quiero señalar las dos cosas que a mí me tocan.

Una. Siempre hago referencia a ella porque murió el 4 de octubre de 1582, justo en el momento en el que el calendario Juliano fue cambiado por el Gregoriano, enterrándose el 15 de octubre, por el ajuste de fechas. Algo que llama particularmente la atención a todo el mundo, y que explica muy bien lo que significó el cambio de calendario.

Y la otra cosa que quiero decir, es que Santa Teresa escribió uno de los poemas, para mi gusto, más bellos de la lengua castellana. Aquí os lo regalo. Y si queréis saber más de Santa Teresa, que no os arrepentiréis, San Google, os espera.


Vivo sin vivir en mí,

y de tal manera espero,

que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,

después que muero de amor;

porque vivo en el Señor,

que me quiso para sí;

cuando el corazón le di

puso en él este letrero:

Que muero porque no muero.

Esta divina prisión del amor

con que yo vivo

ha hecho a Dios mi cautivo,

y libre mi corazón;

y causa en mí tal pasión

ver a mi Dios prisionero

Que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!

¡Qué duros estos destierros,

esta cárcel, estos hierros

en que el alma está metida!

Sólo esperar la salida

me causa dolor tan fiero

que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga

do no se goza el Señor!

Porque si es dulce el amor,

no lo es la esperanza larga.

Quítame Dios esta carga

más pesada que el acero,

que muero porque no muero.
Sólo con la confianza vivo

de que he de morir,

porque muriendo, el vivir

me asegura mi esperanza.

Muerte, do el vivir se alcanza,

no te tardes, que te espero,

que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte,

vida, no me seas molesta;

mira que sólo me resta,

para ganarte, perderte.

Venga ya la dulce muerte,

el morir venga ligero,

que muero porque no muero. Aquella vida de arriba

es la vida verdadera;

hasta que esta vida muera,

no se goza estando viva.

Muerte, no seas esquiva;

vivo muriendo primero,

que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle a mi Dios,

que vive en mí, si no es perderte a ti,

para mejor a Él gozarle?

Quiero muriendo alcanzarle,

pues tanto a mi amado quiero,

que muero porque no muero.

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