02 octubre, 2007

Microondas


Hay muchos motivos que me recuerdan a mi madre. Hoy mismo. Se averió el microondas. Mientras miraba que le pasaba, en un flash surgieron los recuerdos.

Más de diez años tiene el microondas. Mucho ha durado el pobre. Recuerdo el día que lo traje. Mi madre nunca lo había tenido, era de las de la antigua usanza. Mira mamá. Mi madre veía el aparato con curiosidad y diciéndome como siempre: hijo, no te gastes el dinero, siempre temiendo que nunca pudiera ahorrar para comprarme una casa. Le enseñé a calentar las comidas, a hacer pizzas, a hacer palomitas... andaba torpe por la cocina. La diabetes ya le había debilitado todo el sistema nervioso. Una noche, salí de mi habitación y vi una claridad en la cocina. Con la luz apagada, mi madre observaba como un vaso de agua hervía, sus burbujitas. Admirada de que aquello se calentara por arte de magia. Ay, mamá.