09 octubre, 2007

Gripe


LA CAMPAÑA DE ESTE AÑO


¿Quiénes se deben vacunar?


Aunque la gripe se suele considerar como una enfermedad benigna, que aproximadamente dura unos 7 días y que suele desaparecer sin producir secuelas, en personas mayores o con enfermedades crónicas puede tener graves complicaciones. Por este motivo, deben vacunarse:
Quienes tienen 65 años o más.
Quienes sufren determinadas enfermedades crónicas, tengan la edad que tengan.
Quienes están en contacto frecuente con personas que padezcan enfermedad crónica de riesgo.
El personal sanitario.


Cuáles son las enfermedades crónicas de riesgo?


Las del aparato respiratorio (asma moderada o grave, bronquitis crónica o bronquiectasias, entre otras), cardiovasculares, alteraciones metabólicas (diabetes mellitus...), insuficiencia renal crónica, las que disminuyen la respuesta defensiva del sistema inmune (inmunodeprimidos), la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), anemia, entre otras.
Las mujeres embarazadas que padecen estas enfermedades deben vacunarse. También, menores que reciben tratamiento con aspirina de forma prolongada.

¿La vacuna es eficaz?


Sí. La vacuna es la única forma de prevención de la gripe.
Los tratamientos existentes no pueden curar la gripe, tan sólo aliviar los síntomas. De ahí la importancia de la labor de prevención de la vacuna.

¿Hay que vacunarse todos los años?


Sí, ya que el virus suele variar cada año y la vacuna del año anterior puede no ser eficaz. Las vacunas, por tanto, hay que elaborarlas cada temporada según el virus correspondiente y la vacunación debe realizarse todos los años.

El tipo de virus se detecta a través de las informaciones aportadas por los Grupos de Vigilancia de la Gripe, integrados en la Organización Mundial de la Salud y distribuidos por todo el mundo. En Andalucía disponemos de un Grupo de Vigilancia de la Gripe constituido por 128 médicos y médicas de Atención Primaria y Pediatras del Servicio Andaluz de Salud, que semanalmente y a través de una labor de notificación epidemiológica y recogida de muestras faríngeas, aportan información sobre el estado de la enfermedad al Sistema de Vigilancia Epidemiológica de Andalucía. Su tarea es de gran importancia porque nos permite predecir cuando comienzan a darse casos en nuestra región.

¿Qué efectos secundarios suelen tener la vacuna?


Pocos y leves. Sólo un 5% de las personas vacunadas experimentan reacciones moderadas en el lugar de la inyección (dolor, inflamación o enrojecimiento), que desaparecen en uno o dos días.

¿Quiénes deben consultar si pueden vacunarse?


En cualquier caso, deben consultar con los profesionales sanitarios de su centro de salud, sobre la conveniencia o no de vacunarse las personas que:


Han experimentado cualquier tipo de reacción o alergia en la vacunación anterior.
Las que son alérgicas al huevo, ya que éste forma parte de la composición de algunas vacunas.
Los menores de 6 meses porque su sistema inmunitario es inmaduro.
Es recomendable que las personas que estén padeciendo en ese momento una enfermedad febril aguda retrasen la vacunación hasta que desaparezcan los síntomas, salvo criterio de su médico.

¿Cuándo es conveniente vacunarse?


En Andalucía la máxima incidencia de gripe suele producirse en invierno. Por ello, la vacunación debe realizarse con anterioridad a esta estación del año, siendo los meses de octubre y noviembre los más apropiados para recibir la vacuna.

¿Cuántas dosis de vacuna hay que ponerse?


Sólo es necesario una dosis (una inyección) salvo que, por algún motivo, el profesional sanitario recomiende otra pauta.


¿Se puede administrar la vacuna de la gripe junto a otras vacunas?


No hay ningún problema en administrar la vacuna de gripe junto a otras vacunas, siempre que la inyección se ponga en partes del cuerpo diferentes y con distintas jeringuillas.

¿Dónde vacunarse?


La vacuna se encuentra disponible en cualquier punto de vacunación de la red de centros del Servicio Andaluz de Salud.

MÁS SOBRE LA GRIPE

¿Qué es la gripe?


La gripe es una infección producida por el virus de la gripe, también llamado virus de la influenza. Se trata de una infección estacional, que ocurre sobre todo a finales del otoño y principios del invierno y que afecta a todo el mundo.
Es una infección muy contagiosa, transmitiéndose fácilmente de persona a persona a través de las gotitas secretadas al hablar, toser o estornudar, especialmente en ambientes cerrados. La enfermedad se contagia desde 1 día antes del comienzo de los síntomas y durante los 7 días siguientes.
Los síntomas típicos de la gripe, que comienzan bruscamente tras un período de incubación (periodo de tiempo que transcurre desde el contagio hasta la aparición de los síntomas) de 1 a 3 días, consisten en fiebre elevada, escalofríos, dolores musculares generalizados, dolor de cabeza, dolor de garganta, secreción nasal, tos seca, cansancio, falta de apetito y una sensación de gran malestar.
Según la intensidad de estos síntomas, puede ser necesario guardar reposo en cama. Los síntomas suelen durar varios días, aunque rara vez se prolongan más allá de una semana, excepto la tos que puede durar algo más.


La gripe en las personas mayores.


Las personas mayores de 65 años, debido a los cambios que se producen en su sistema inmunológico ("defensas") y que con frecuencia presentan alguna enfermedad crónica, son más vulnerables a padecer complicaciones por la gripe. En múltiples ocasiones no presentan los síntomas típicos, manifestándose la infección por una mayor tendencia al sueño (somnolencia), décimas de fiebre (febrícula), desorientación (no sabe qué le pasa y responde peor a las preguntas) y disminución de hambre y sed.


¿Puede la gripe complicarse con otros procesos?


Aunque, como ya se ha dicho, la gripe en principio es una infección leve, puede complicarse severamente cuando afecta a personas con enfermedades crónicas o ancianas.


Las complicaciones más frecuentes son:


Bronquitis aguda. Es la más habitual, observándose en un tercio de las personas con gripe.
Neumonía vírica o primaria. Aparece en los primeros días de la enfermedad y puede producir un empeoramiento rápido del paciente.
Neumonía bacteriana o secundaria. Suele aparecer tras la mejoría de los síntomas gripales y es la complicación más frecuente entre ancianos y personas con enfermedades del corazón y del pulmón. Suele responder bien al tratamiento con antibióticos adecuados.
Exacerbación del asma. La gripe puede provocar crisis de asma en las personas que padecen esta enfermedad.
Exacerbación de EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica o bronquitis crónica), en las personas que padecen esta enfermedad.
Otitis media aguda, sobre todo en niños menores de 4 años de edad.
Sinusitis aguda.
Insuficiencia cardiaca.
Miocarditis (inflamación de los músculos del corazón).
Encefalitis (inflamación del cerebro).
Síndrome de Reye (afectación del hígado y del sistema nervioso).
Descompensación de la diabetes.


¿Cuáles son las personas que tienen mayor riesgo de padecer complicaciones?


Determinados grupos de población presentan un mayor riesgo de sufrir complicaciones asociadas a la gripe. Son:


Los mayores de 65 años.
Pacientes con enfermedades crónicas de pulmón (bronquitis crónica, asma,...).
Pacientes con enfermedades cardiovasculares.
Personas con diabetes mellitus.
Pacientes con insuficiencia renal crónica.
Pacientes con enfermedades o tratamientos que disminuyen la respuesta defensiva del sistema inmune (inmunodeprimidos) y pacientes con infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
Niños y adolescentes que reciben tratamiento crónico con aspirina, por el riesgo de desarrollar un Síndrome de Reye.
Personas que residen en instituciones cerradas, residencias,..., ya que el riesgo de contagio es muy elevado.


¿Cuál es el tratamiento de la gripe?


El tratamiento de la gripe es fundamentalmente sintomático, es decir, según los síntomas que presente la persona afectada. En general se usan analgésicos y antitérmicos, tipo paracetamol o salicilatos (ácido acetil-salicílico, aspirina, AAS). Estos últimos no deben usarse de forma habitual en niños y jóvenes menores de 18 años de edad, porque puede desencadenar el Sindrome de Reye, con afectación del hígado y del sistema nervioso.
La tos suele desaparecer espontáneamente, por lo que no está indicado el tratamiento con antitusígenos, salvo en aquellos casos en que esta sea muy molesta o peligrosa.
Otras medidas eficaces son el reposo y la ingesta abundante de líquidos. El reposo en cama de las personas mayores debe limitarse a lo estrictamente necesario, ya que tras este, el anciano puede presentar dificultad para caminar por la pérdida de la masa muscular, favoreciendo las caídas y la posibilidad de fracturas y otras lesiones.
Los antibióticos no están indicados, excepto en los casos en que aparezcan complicaciones infecciosas de origen bacteriano. Todos los medicamentos deben emplearse sólo por indicación médica.


¿Cómo se puede prevenir la gripe?


El mejor medio para prevenir la gripe es la vacunación. El fin principal de la vacuna de la gripe es prevenir las complicaciones que esta enfermedad puede producir en los grupos de población anteriormente mencionados y en los que el padecimiento de esta enfermedad supone un riesgo de agravamiento de su estado de salud.

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