11 septiembre, 2007

Mi madre


Cuando escribo esto me pongo triste. ¿Cómo te llamas? Ella me contestaba siempre: ‘Dulce Nombre de María’ María era el nombre de mi madre. Me cuesta hablar en pretérito. El año pasado, tal día como hoy, yo cuidaba a mi mamá que estaba enferma en cama. La diabetes la había dejado sin movilidad en las piernas; también había perdido el habla; lo hacía muy poco. Para decirte algo, sonreía o asentía con la cabeza. A veces, se desorientaba, perdía la razón; cuando no estaba conforme con algo, o molesta, me daba con la mano, en un intento de pegarme sin fuerzas. Mi madre se llamaba María y murió al casi mes después del día de su onomástica.

Yo, de pequeño, cuando vivía en el campo, como era niño y no tenía dinero, iba a buscarle entre las hierbas lirios salvajes, de un color azul que no se me olvida; se los regalaba; ella los poniá en un vasito de agua. También le recogía jazmines, que cuidadosamente colocaba en un platito pequeño o en un cenicero, para que diera perfume a la casa.

Otras veces, cuando era el tiempo, yo le traía azahares. Su santo era el preludio de mi cumpleaños, sólo siete días después.

Mi madre murió el año pasado y ya no está. A mí no me entienden porque yo no voy al cementerio. A mí me gustaba darles las flores a ella, yo no quiero llevárselas allí. No logro asumir el culto a la muerte de este Jerez y esta Andalucía. Murió y ya está. Soy creyente y pienso que estará en otro sitio, viéndome, pero no me voy a torturar con su muerte. Bastante tengo ya con no volver a verla.

3 comentarios:

Agata dijo...

Nunca conocí a tu madre,pero siento lo que le pasó.Te comprendo perfectamente.Yo tengo que poner la palabra padre,y ya va a hacer en enero 18 años,pero es como ayer.Lo que te puedo decir con más experiencia que tú,es que aunque siempre vas a sentir ese dolor, con los años va a ir a menos.Te dolerá,claro,pero se suaviza con ayuda de familia,de un amor, de amigos.Ellos te ayudan.A mí me sirve escribir.Yo tampoco voy a cementerios,respeto a los demás.Que me respeten a mí.Mañana será un día triste para tí,pero seguro que ella no querría que lo estuvieras.Un beso,Alfonso.Este post va en homenaje a ella.Si quieres,guárdalo privadamente para tí.

Alfonso dijo...

Gracias, sé que el dolor irá a menos; no es la primera vez que la muerte me golpea. De todas formas, es que yo era muy madrero no sé, no es que no quiera yo a mi padre, pero con mi madre era distinto. Ella con mirarme nada más ya sabía lo que me pasaba, y no le hacía ni falta hablar para consolarme. En fin, es ley de vida :) Gracias por tu comentario.

Agata dijo...

Así somos las madres.Aunque los hijos vengan sin "libro de instrucciones",nosotras sabemos lo que pasa.A veces,nos hacemos las tontas.A mi madre no se le pasa nada,incluso por teléfono,sólo con la voz sabe si me sucede algo o no.Y si le digo que no pasa nada,ella sabe que miento.No hace falta mirarme.O yo no sé disimular,o ella, que tiene más experiencia como madre que yo,se ha sacado el doctorado.En fin.Vivan las madres.