30 septiembre, 2007

Los libros de mi vida - Primera parte


Cuando entro en una casa por primera vez, lo primero que hago es fijarme sí hay libros. Pero libros leídos. Con las pastas gastadas. Los picos doblados. Libros de bolsillo. Libros usados. Eso ya me da una pista del inquilino o inquilina de esa vivienda.

Si no veo libros, veo una casa vacía. Una vez me invitaron a una casa, señorial, del centro de Jerez. Su propietario era muy presumido. Presumía de todo, pero de lo que más presumía era de tener una casa grande de tres plantas, en el centro de Jerez. Presumía de tener mucho dinero. De tener una casa en la playa, de tener dos coches, y de tener una antena parabólica con todos los canales de televisión.

Entré. Un patio precioso. Su escalera, me abrió una puerta, y me dijo: este es el salón. ¿Te gusta, verdad? Contesté con otra pregunta: ¿no tienes libros? .- ¿libros? Tengo uno ahí que compró mi hermano con el Diario de Jerez para una colección de algo de las hermandades, y ahí tengo los apuntes de la carrera. -¿la carrera? Sí, los apuntes, sólo leo lo que me tengo que leer obligado.

Qué triste. Lo que os cuento es verdad. Esta persona vive. Y vive, sin libros.

Yo no podría. No podría vivir sin mis libros. Ellos son mi tesoro, mi única propiedad que llevan plasmados en sí todo lo que yo soy.

El primer libro me lo trajo mi madre. Tenía pocas hojas. Pero era un libro. Mi madre, que llevo ya un año justo sobreviviendo sin ella, me animó a leer. Se sacrificaba en gastarse el dinero para que su hijo tuviera libros, y luego, por las noches me daba una lección de vida. No me olvidaré nunca de esa imagen de mis padres en la cama de matrimonio cuando se acostaban. Cada uno encendía su lamparita, y se ponían a leer. Mi padre, las novelas del Oeste de Marcial LaFuente Estefanía. Mi madre, las novelitas de Corín Tellado. Y yo, yo, les imitaba, porque mis padres me enseñaron desde pequeño, que leer, es una actitud vital, tan necesaria como comer o bañarse.

No leían mis padres grandes obras. Pero leían. Y cuánto se lo agradezco, porque por eso, yo nunca sé lo que es estar aburrido. Me voy a mis libros y cojo cuaquiera, leído ya, y los recuerdo, mientras se me vienen a la memoria los momentos que yo vivía cuando leía aquél libro. Los asocio.

El primer libro que me trajo mi madre era un cuento. El Patito Feo, de Hans Christian Andersen. Me gustó, yo tendría seis o siete años, pero le dije a mi madre: Mamá, tienes las letras muy chicas y pocos dibujitos. Mi madre me trajo a la semana siguiente un libro, más gordo y con dibujitos: con los cuentos de Caperucita Roja, El Gato con Botas y la Ratita Presumida.

Aprendí a amar a la abuelita, a soñar con las comidas de los canastos, con el sabor de las fresas y las frutas del bosque. Aprendí a tener miedo al lobo, y a los sitios solitarios. Soñé con ser el Marqués de Carabás que se bañaba en un lago. Soñé que un gato me hablaba. Soñé que una ratita se enamoraba de mí, y me esperaba todas las tardes en la puerta de su casita, cantando 'lalara larita, barro mi casita'.

Sé que este escrito suena infantil. Pero es que lo fui, fui infantil, viví rodeado de cuentos, y ese niño que aún perdura en mí, no puedo, ni quiero, arrancármelo de dentro.


4 comentarios:

Pablo aka ZeRoS dijo...

Excelente artículo Alfonso, es muy verdad lo que dices. En los libros se encuentra todo nuestro legado como especie. La gente ya no lee como antes y eso pasa porque desde pequeños no se les anima a leer. Es verdad lo que decía el Presidente Azaña de la II República: "La mejor manera de guardar un secreto en España es escribir un libro"

Agata dijo...

Yo,cuando era muy pequeña,devoraba muchos cuentos y tebeos.Me encantaban.Ahora,antes de dormir tengo que leer.Hay veces que leo durante 45 minutos y otras sólo 10.La noche que no leo me cuesta conciliar el sueño.En serio.Mi pareja hace lo mismo.Y mis hijos también.Hay días,cuando al siguiente tienen que ir al cole,que les tengo que decir que apagen la luz.A veces,leen los dos juntos,el mismo libro.Y en el cole les dan muchos carnets de LEON(los que más libros han leido allí).Los niños,Alfonso,hacemos lo mismo que vemos a nuestros padres.Si tu madre no se hubiese preocupado de comprate libros,probablemente serías como el de la casa de tres plantas...

Ce. dijo...

Hola de nuevo!!
Tengo que darme el tiempo para leer todas las entradas de tu blog!
Qué lindo escribes! :)
Esta entrada también me gustó mucho :)
Yo también amo los libros y no podría vivir sin ellos!!!
Uno de los primeros libros que leí fue "Mi planta de naranja-lima" de José Mauro de Vasconcelos :) Es una historia muy dulce y triste a la vez.
Te mando otro abrazo,
Te sigo.

Ce.

metodologías de historia dijo...

QUERIDO ALFONSO:
SI QUERIDO, PORQUE QUIEN AMA LOS LIBROS ES QUERIDO POR MÍ PORQUE COMPARTO ESE AMOR POR LOS MEJORES AMIGOS, SI AUNQUE PAREZCA TRILLADO, MIS AMIGOS LOS LIBROS ME AYUDAN A DISIPAR TRISTEZAS, A COMPARTIR ALEGRÍAS, A RECORRER MUNDO Y CONOCER PERSONAS, SIN SIQUIERA SALIR DE LA COMODIDAD DE MI HOGAR, A ACORTAR DISTANCIAS Y TIEMPOS DE ESPERA, LOS LIBROS, LOS DIARIOS Y LAS REVISTAS SON MIS COMPAÑEROS FIELES DE LA VIDA, CLARO QUE NO LEO TANTO COMO QUISIERA, PERO IGUAL NO VIVO UN DÍA SIN LEER ALGO MÁS QUE LO OBLIGATORIO. FELICIDADES AMIGO.