29 septiembre, 2007

Las mujeres de Jerez hablan en Frontera Radio del trabajo de Ama de Casa.



Cuando te casaste, te hicieron un contrato de trabajo. Indefinido, de por vida. Con jornada de 24 horas. Sin vacaciones. Sin sueldo. Te casaste y te convertiste en Ama de Casa. De pronto eras polifuncional: lavabas y te dejabas la piel de los puños en la pila. Fregabas, y te destrozabas las manos con los detergentes. Planchabas, y te ganaste un dolor de costado para toda la vida. Limpiabas el suelo, de rodillas, agachada, como los esclavos. Hacías la comida, y eras la que menos comía. Eras economista, y eras la que menos gastaba en ti. Eras maestra, y tus alumnos no te los trajeron, sino que los pariste con dolor. Eras médico, y te dejabas tu salud por la de los tuyos. Y por la noche, eras geisha, para el descanso de tu marido.
Los tiempos han cambiado. Pero no tanto. No podemos olvidar el trabajo – en dimensiones descomunales – que las mujeres tenían en España hace treinta, cuarenta años. El trabajo de esas mujeres, que eran, son, nuestras madres, nuestras abuelas.
No es extraño entonces, que si yo abro el micrófono y les pregunto: ¿estáis cansadas? No paren las llamadas de teléfono con experiencias que del mismo escucharlo, cansan y hacen preguntarte que de qué manera somos los humanos.
Las mujeres de Jerez hablan en Frontera Radio. Escúchalo aquí:

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