13 septiembre, 2007

La mala memoria


Pues debe ser la mala memoria, porque yo de otra manera, no me lo explico. Toda la prensa está sorprendida hoy de la lluvia y sus efectos cuando cae mucha y a la vez. ¿Y de qué se sorprenden? Leo declaraciones como: ‘nunca habíamos visto esto’... Pues no habrán vivido aquí, digo yo. Otros comentarios: no es normal que llueva de esta manera en estas fechas comienzos del otoño ... ¿cómo que no?

Ay, la memoria colectiva que se pierde de un año a otro. Por eso siempre decimos: calor como ésta nunca; llover así, jamás. Y los más listos, achacan esto al cambio climático.

Qué sabrán.

Pues tal día como hoy, trece de diciembre, a principios de los ochenta, fue la inundación, una más, que tapó las casitas chicas de la Asunción, donde hoy está el actual polideportivo. Recuerdo que la recién estrenada barriada de Zafer parecía Venecia. Un depósito muy grande de combustible, flotaba desde la gasolinera de los Pinos, carretera de Arcos, entonces no era avenida, abajo, hacia la, que hoy no existe, Venta de la Cuchara. La tapia del cuartel de la Asunción, actual Campus, se cayó, y al soldado que estaba en la garita, tuvieron que sacarlo los bomberos.

La calle Arcos era un río. Y la Porvera y la Calle Honda para qué contar.

Luego, han venido más inundaciones. Muchas más, casi todos los años con las primeras tormentas. Las más grandes, con desbordamiento del Guadalete, en el año 1997.

Y siempre el mismo problema. La inundación. Es verdad que hay que limpiar las posetas, pero es que cuando, como ayer, y como siempre, caen 50 litros en media hora, no hay alcantarilla que lo trague. Luego, tenemos la orografía de Jerez, con su parte alta y su parte baja, donde, lógicamente, va el agua.

Muchos informadores todavía no se han enterado de que cuando las autoridades dan las medidas de la lluvia, las dan desde el observatorio de La Parra. Ocho litros cayeron allí. Pero está a diez kms del centro de Jerez, con lo cual, no nos vale. Allí también miden la temperatura, que no tiene nada que ver con la del centro de Jerez tampoco, influenciada por el tráfico y el calentamiento del asfalto.

Muchas veces, cuando oigo los informativos matinales, a las seis o siete de la mañana, no dan una. He escuchado cielos despejados, cayéndome la del pulpo. He escuchado temperaturas imposibles, cuya única explicación que encuentro es que el locutor de turno las ha visto en unos de estos relojes que hay en la calle, que calentados, marcan de todo lo que no tienen que marcar, en vez de tener un termómetro en condiciones.

En fin, que no sé de que se sorprenden.

Que tiene la administración que dar soluciones, por supuesto. Pero tenemos un problema, que para eso, creo que tenemos que tirar Jerez y hacer un Jerez nuevo, porque las cañerías parecen que van cuesta arriba en vez de cuesta abajo, y algunas viviendas, antiguos gobiernos las pusieron muy baja de cota.

Y también que quede claro una cosa. Que si cae el agua, como cayó ayer, esto no hay quien lo resista. Porque estamos en Jerez. Estamos en el Golfo de Cádiz, que es muy golfo. Y que cuando vean ustedes que una borrasca nos entra por Africa, o por Canarias, cojan el paraguas, el impermeable y las botas de agua, porque lloverá y con ganas. No hagan caso de las borrascas que vengan del norte o de las Azores. Hagan caso de las Canarias. Y si ven que la borrasca se para entre el Cádiz y Canarias y no avanza, échense a temblar y cómprense una piragua.

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