16 septiembre, 2007

Evangelio del domingo 23 de septiembre de 2007


Domingo de la 25ª semana de Tiempo Ordinario - Ciclo C

PRIMERA LECTURA

Lectura de la profecía de Amos 8, 4-7

Escuchad esto, los que exprimís al pobre, despojáis a los miserables, diciendo: «¿Cuándo pasará la luna nueva, para vender el trigo, y el sábado, para ofrecer el grano?» Disminuís la medida, aumentáis el precio, usáis balanzas con trampa, compráis por dinero al pobre, al mísero por un par de sandalias, vendiendo hasta el salvado del trigo. Jura el Señor por la gloria de Jacob que no olvidará jamás vuestras acciones.



Salmo responsorial Sal 112, 1-2. 4-6. 7-8


R. Alabad al Señor, que alza al pobre.

Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. R. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? R. Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo. R.

SEGUNDA LECTURA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 2, 1-8

Querido hermano: Te ruego, lo primero de todo, que hagáis oraciones, plegarias, súplicas, acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que ocupan cargos, para que podamos llevar una vida tranquila y apacible, con toda piedad y decoro. Eso es bueno y grato ante los ojos de nuestro Salvador, Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Pues Dios es uno, y uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos: éste es el testimonio en el tiempo apropiado: para él estoy puesto como anunciador y apóstol -digo la verdad, no miento-, maestro de los gentiles en fe y verdad. Quiero que sean los hombres los que recen en cualquier lugar, alzando las manos limpias de ira y divisiones.


LECTURA DEL SANTO EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Lucas 16, 1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Un hombre rico tenía un administrador, y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido." El administrador se puso a echar sus cálculos: "¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa." Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?" Éste respondió: "Cien barriles de aceite." Él le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta." Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" Él contestó: "Cien fanegas de trigo." Le dijo: "Aquí está tu recibo, escribe ochenta." Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz. Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.»


En las últimas semanas, Jesús nos ha dado indicaciones de que debemos hacer y que actitudes debemos de tomar para ser cristianos. Pero cristianos de verdad, no de pacotilla.

No es fácil. Sobre todo, porque, como escuchamos en la lectura de hoy, tenemos más dioses. Sí, tenemos otros dioses, que le quitan sitio al verdadero, al Dios Padre, al que se hizo persona de carne y hueso. Ese Dios no es otro que el dinero. Vivimos esclavizados por él. Tanto tienes, tanto vales. Reñimos por él. Matamos por él. Poderoso caballero, don dinero. Poderoso y malvado. El Dios dinero es el causante de la pobreza, de las guerras. Dios nos advierte. No es compatible con él. O el Dios verdadero o el Dios dinero. A vez no vale. En nuestra Iglesia, tenemos que tener especial cuidado. ES la mayor crítica que nos hacen los no creyentes. Que la Iglesia Católica tiene mucho dinero. Me consta que hay quienes se llaman católicos, que si lo tienen y no son ejemplo de virtud. Pero también hay católicos, que cada día hacen el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, llevando el dinero a los más pobres.

Recemos para que nuestra Iglesia siempre siga el camino del único Dios, el verdadero, y no caigamos en la tentación de dejarnos engañar por los otros dioses falsos.



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