16 septiembre, 2007

Diez pasos atrás

El Papa Benedicto XVI permite desde hoy el que las misas se puedan hacer como 'misas tridentinas', o lo que es lo mismo, las misas de antes del Concilio Vaticano II. Conozco a defensores de este tipo de misas, que no son progresistas en absoluto. Podrán decir que el latín es la lengua universal de los cristianos, podrán decir que es una manera más que no prohibe ni dificulta la actual misa en el idioma de cada nación. Podrán decir lo que quieran, pero a mi no me convencen. Ni a mi ni a muchos. En la web de catholic.net, a fecha de hoy 16 de septiembre, van ganando en la encuesta, nada científica por cierto, los que piensan que no tiene sentido este cambio. No es un cambio, es una marcha atrás. Digan lo que digan. ¿Será lo próximo decir que las mujeres deben entrar con velo y manga larga en los templos? Yo sí me encuentro con una misa en latín, me saldré. Primero, porque me parece una falta tremenda de educación que el sacerdote le de la espalda a su pueblo. Y segundo, porque me gusta entender el evangelio. Y demasiadas cosas tengo que aprender y hacer, como para ponerme a estudiar ahora una lengua muerta. Yo quiero que me digan en español o en inglés o en francés, que casi los entiendo también que la Virgen María dijo que destronaría del trono a los poderosos y ensalzaría a los humildes. Quiero entender cuando digan que Jesús echó del templo a los que traficaban en él. Quiero escuchar el evangelio del domingo que viene, en castellano, para entenderlo bien, que no se puede servir ni a Dios ni al Dinero. Y quiero entender cuando digan que Jesús Resucitó. Me da la sensación de que a Ratzinger no le gusta mucho la idea de que el pueblo piense y escuche en directo la voz de Jesús a través de las sagradas escrituras. Su postura es un paso atrás y un atraso para nuestra Iglesia, y hará que más y más gente se aleje de nosotros. Así cada día tendremos los seminarios más vacíos, y esto será realmente malo para nuestra Iglesia. Pero claro, la culpa no será nuestra, no. Será como siempre del relativismo imperante y de , ahora está de moda echarle la culpa de todo, la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Pero yo creo en Dios y no me enojo. Creo que Dios escribe recto con los renglones torcidos. Y si las cosas pasan en la Iglesia como están pasando, es porque tiene que ser así, aunque no lo entendamos.



Yo, en estos momentos, donde recordando a Teófilo Cabestrero, tengo que orar la vida en tiempos sombríos, me dejo acurrucar en el recuerdo y la enseñanza del Papa Bueno (¡Qué gran atributo para un Papa!), de Juan XXIII. Cierro los ojos y escucho su discurso a la luna: 'Siento vuestra voz, la mia es una voz sola, pero resume la voz del mundo entero. Todo el mundo esta aqui, se diria que hasta la luna se acercado aqui, observarla en lo alto para ver este espectaculo. Gloria a Dios y paz a los hombres de buena voluntad. Cuando volváis a casa, os encontrareris a los niños, dadles una caricia a vuestros niños, y decidle que esta es la caricia del Papa, decidle una palabra buena, el Papa está con vosotros, especialmente en los momentos de la tristeza y la amargura.' Escúchalo aquí en la viva voz del Papa Juan XXIII.

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