16 septiembre, 2007

Becas y venenos.


Mi compañero me pidió que le comprara un sobre de solicitud de beca de estudios. Hace mucho tiempo, yo dejé de fumar. Cuesta, cuesta mucho, pero se consigue. Así que es un gran motivo de felicidad para mí. No es que sea un exfumador pesado no; no me molesta el humo del tabaco, pero bueno, tampoco me agrada, Pero no me convierto en insoportable.

La cuestión es que fui a comprar el sobre. ¿Sabéis a dónde tuve que ir? Pues al sitio donde me vendían el veneno que me mataba.

Ya, ya sé que suena exagerado, y quizás lo sea, pero es que el tabaco es venenoso.

Esto lo escribo de esta manera un poco irónica, pero creo que llevo razón y estoy en mi derecho, aunque los estanqueros me quieran correr a gorrazos.

No es justo que con el trabajo que cuesta dejar de fumar, el Estado nos siga obligando a ir al sitio donde lo venden para comprar un sobre de beca, un sello o echar una primitiva. No es justo. La cuestión está en quién es el político que se atreve a ponerse en contra de todos los estanqueros.

¿Qué piensan ustedes?

1 comentario:

Agata dijo...

Pienso igual que tú.Además añado que los sobres de beca casi siempre son para niños.Yo he tenido que ir sola a comprarlos.Pues no me gusta que mis hijos entren en el estanco.Le estamos diciendo ya dónde comprar el veneno.Aunque,afortunadamente,nosotros sólo compramos sellos.Yo también dejé el vicio hace años.Cosa de la que me alegro.Luego están las promociones que hacen allí las señoritas que trabajan para el veneno tal o el veneno cual.Que te regalan el mechero por comprar su marca.Orgullosamente,dije NO,GRACIAS.NO FUMO.