31 agosto, 2007


Quién se levante en estos días antes de las siete de la mañana, observará que el cielo se ha oscurecido. No en vano vamos ya camino del equinoccio de otoño. Me ha gustado siempre ver este cielo, porque es el preludio, de que el invierno se acerca, y que quieren que os diga, como el cielo de invierno, nada de nada. Las Pléyades son visibles, bonitas, pequeñas como siempre. Orión se levanta presto rompiendo las colinas de al lado del Circuito de Velocidad de Jerez. Escorpio ha huido como un vil cobarde. El cielo es una máquina del tiempo. Si miro a M31, la galaxia de Andrómeda gemela a la nuestra, la Vía Láctea, estoy viendo el pasado. Estoy viendo una luz que salió de aquí cuando los neardentales campaban por el mundo. Si hoy miro al cielo por la mañana, estoy viendo el futuro, el cielo que veré a las diez de la noche en invierno. Este invierno, Marte estará en oposición. Pero no se confundan, es una oposición más linda que la de Rajoy o la de Arenas. Porque es una oposición que nos acerca, no que nos separa. Marte, brillará mejor que nunca. Ahora, en septiembre lo tendremos a 0,3 de magnitud. Ahí pongo una simulación del cielo sacada de la revista Astronomy . Miren que cielo más bonito. No se lo pierdan por favor.

1 comentario:

Satie dijo...

A mí también me gusta más el cielo de invierno, pero tengo más trillado el de verano porque yo soy muuu friolero.