27 agosto, 2007

Observación Astronómica y conferencia en Grazalema


La sala de la Casa de la Cultura de Grazalema.

Tal como estaba previsto, la tarde noche del 24 de agosto de 2007, los miembros de la Agrupación Astronómica Jerezana Magallanes: Simón, Lito, Diego, José Luis, Miguel Angel y yo, fuimos a realizar una actividad de divulgación de la Astronomía, organizada por la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Grazalema.

Se llevó a cabo en la Casa de la Cultura, magnífico local con una buena sala para conferencias y una acústica estupenda. Fuimos atendidos por el Concejal de Cultura, del ayuntamiento grazalemeño, Don Antonio Medina .

Tras una agradable acogida y depués de preparar y ensayar los ordenadores y el cañón protector, a las siete de la tarde, tal como se anunció, empezó a acudir el público a dicha Casa de la Cultura, comenzando así la charla – conferencia. Impartida por Lito y por mí, con la asistencia técnica en el ordenador de José Luis y la ayuda de los otros compañeros, hicimos una exposición de cómo debemos orientarnos en el cielo, recalcando en las distintas maneras de encontrar la estrella Polar. A continuación, hicimos un recorrido sobre los distintos conceptos y definiciones sobre Astronomía, que pensamos, tienen más interés para el público en general.

El público, en la Plaza de los Asomaderos de Grazalema, mirando por nuestros telescopios.

Además de varias presentaciones que ya teníamos preparadas de otras ocasiones, José Luis se encargó de hacer una simulación del firmamento con distinto software astronómico en tiempo real, que gustó mucho al público.

Lo que más llamó la atención, fue el Sistema Solar que Lito había reconstruido a escala, y que hizo darse cuenta al auditorio de cuán pequeños somos comparados con el Sol y la inmensidad del Universo.

La charla – conferencia duró aproximadamente una hora y media. Durante todo el día, habíamos estado preocupados por la presencia de nubes, que milagrosamente desaparecerían a las nueve de la noche, lo cual aprovechamos, poniendo nuestros telescopios en la Plaza de los Asomaderos, frente a la casa de la Iglesia, de tan buenos recuerdos para mí.

De momento, el público acudió a mirar por ellas, observando con mucha admiración y curiosidad la Luna creciente, Júpiter y sus satélites galileanos, Antares en Escorpio, etc.... ayudados por nuestros nuevos punteros láser, que dejó boquiabierta a más de una persona, los asistentes vieron in situ como se localizaba la estrella Polar, tal como se explicó en la charla – conferencia. Aprendieron a distinguir el Carro en la Osa Mayor, la estrella Arturo en Boyero, el triángulo de Verano formado por Vega en Lyra, Altair en Aguila y Deneb en Cisne, Cassiopea. También objetos de cielo profundo como M13 en Hércules o M31 en Andrómeda y el famoso asterismo de la Percha.

El Concejal de Cultura , disfrutando de la actividad.

Hasta aproximadamente la una de la madrugada fueron pasando personas, quedando el Concejal de Cultura muy satisfecho, y según nos dijo, con ganas de repetir la experiencia.

Luego, nosotros nos fuimos al Puerto de las Palomas, entre la carretera local de Grazalema a Zahara, por cierto, con alfaltado nuevo, y que está a 1357 metros de altitud, pero donde las nubes no nos dejaron observar como hubieramos querido. Sí pudimos disfrutar el paisaje bajo la luz tenue de la luna entre nubes: Ronda ¡qué grande y bonita Ronda!, Grazalema, los relámpagos de una tormenta lejana sobre Olvera, Algodonales y pueblos de Sevilla, como Montellano, se veían brillar y contaminar perfectamente. La silueta del Monte Prieto se alzaba ante nosotros, y como siempre, recordé las personas que murieron apagando aquel fuego que se produjo allí hace ya algunos años..

Allí estuvimos disfrutando del silencio de la noche, de los chistes y de nuestra compañía, que nos hico resistir el frío que ya hacía a esa hora a tanta altura. Ese lugar donde tan gratos recuerdos tengo y que en otro artículo, contaré. A las tres de la mañana más o menos, regresamos a Jerez, con un buen viaje, gracias a Dios y nuestra responsabilidad y las buenas carreteras. Eso sí, mis oídos, tan sensibles como siempre, no recuperaron el nivel de presión hasta la barriada de San Enrique y Santa Teresa.

A 1.357 metros de altura, Mirador del Puerto de las Palomas.


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