20 agosto, 2007

Comunión

Un hecho curioso.

Ayer, en Misa, vi una cosa, que la verdad, nunca había visto. A la hora de comulgar, iba delante mía un niño de unos doce años. Pone su mano, el sacerdote le pone la Sagrada Forma en ella, y el niño la coge ¡y se la lleva! El sacerdote le llama; el niño se vuelve con cara de haba como diciendo ¿qué querrá? El cura le dice: ¡cómetela! y el niño, se la comulgó, delante del cura y de todos. Digo esto porque me gustó el detalle. ¿A dónde iría el niño con la Hostia? Supongo que fue un despiste, pero en adultos, nunca lo había visto y me llamó la anteción este asunto.
Ya luego estuve pensando que menos mal que cada vez son más las personas que comulgamos con la mano. Y es que con más de un sacerdote que he hablado, hemos comentado que en realidad eso de ‘sacar la lengua’ es antihigiénico total. Algunos, me han dicho, han acabado con los dedos manchados de carmín de las señoras, o mojados de saliva. Y la verdad, eso debe ser evitado. Supongo que será cuestión tiempo, para que un día se comulgue presentando la mano.

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