24 julio, 2007

Miedo a qué


De la Vega dice que no cabe la objeción a la Educación para la Ciudadanía y pide que no se haga un "discurso del miedo"

Avisa de que en un Estado democrático recae "el peso de la ley" sobre quien no la cumple

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, aseguró hoy que "no cabe la objeción" a la asignatura de Educación para la Ciudadanía y, de hecho, avisó de que, en un Estado democrático el "peso de la ley" recae sobre quien no cumple las normas. Además, hizo un llamamiento para que no se incida en el "discurso del miedo", puesto que esta materia no persigue ningún "adoctrinamiento", sino educar en los valores democráticos.
"Cómo va a caber la objeción, que no existe ni constitucionalmente, ni democráticamente. Están instrumentalizando las palabras para confundir a la gente", declaró la ministra en un
encuentro organizado por el Foro de la Nueva Sociedad, en el que también estaba presente el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez.
En este sentido, De la Vega señaló que se está tratando de "confundir, faltar a la verdad y desinformar" porque "no hay objeción sobre lo que no se puede objetar y no se puede objetar cumplir una ley aprobada por el Parlamento de la nación, que establece además algo tan absolutamente elemental como que las futuras generaciones conozcan el sistema democrático".
NO PRETENDE "ADOCTRINAR A NADIE".
Tras explicar que esta asignatura sigue las "pautas y recomendaciones" establecidas por el Consejo de Europa, se afanó en dejar claro que no pretende "adoctrinar a nadie" sino educar a los jóvenes el conocimiento del sistema democrático, el respeto, el reconocimiento de la diferencia o la solución pacífica de las discrepancias. "Es algo absolutamente elemental", enfatizó.
Dicho esto, afirmó que la Ley Orgánica de Educación ha sido aprobada por el Parlamento y, por lo tanto, es "insólito pensar que alguien puede ir contra" esa norma y "desobedecerla". Así, se preguntó en voz alta qué pensarían los presidentes autonómicos si una norma aprobada en el Parlamento se incumpliese en sus comunidades. "Qué pensarían? Pues que recaería a su vez el peso de la ley sobre quien no cumple la ley, porque eso es lo que ocurre en un Estado democrático", agregó.
Por ello, y tras subrayar que Educación para la Ciudadanía "se va a impartir y se va a cumplir", aseguró que "lo que hay que hacer es retirar o no incidir con matices en el discurso del miedo" que se está transmitiendo en el sentido de que esta asignatura persigue un "adoctrinamiento o el establecimiento de un catecismo de los socialistas". "`Pero qué ignorancia, por favor!", exclamó.
La vicepresidenta del Gobierno reclamó que este debate se aborde "desde el conocimiento y la información" y recordó que en España está "reconocido por la ley la garantía del derecho de los padres a educar a sus hijos en la religión que considere".
EL AVANCE "NO TIENE VUELTA ATRAS".
Por otro lado, y con la vista puesta en las elecciones, la vicepresidenta defendió que un proyecto como el que lidera Zapatero no puede ejecutarse sólo en cuatro años. En su ntervención primera, De la Vega definió esta legislatura como la de "los derechos". "Creo que ese avance no tiene vuelta atrás", dijo.
Así, y pese a que "algunos" estén dispuestos a "suprimir la tierra de libertad conquistada" y a "derogar leyes", presentando recursos de inconstitucionalidad, una vez "ganadas, las libertades no retroceden".
"Esta es una lección que quienes defienden la reversibilidad de los derechos no son capaces de aprender porque su visión de la sociedad sigue siendo la que les ofrece el retrovisor --dijo--. Así no se puede llegar muy lejos. Se corre el riesgo de estrellarse ante la realidad de los deseos de progreso de los españoles, que lo que quieren es una sociedad donde no existan espacios de dominación".

1 comentario:

merce dijo...

Estoy totalmente de acuerdo, no se puede objetar sobre una polémica basada en algo inexistente. Yo tengo ganas de que alguien, cogiendo un libro de esta asignatura, me diga donde está el adoctrinamiento del que tanto hablan los obispos. Simplemente no existe. Es una falacia de la jerarquía eclesiástica y del PP.