11 marzo, 2007

Once de Marzo



Once de marzo. Día triste, muy triste para la historia de España. Estaba yo en mi trabajo cuando escuché la primera noticia sobre las bombas. Qué horror. Era más de lo que podía haber llegado a imaginar. De momento, comenzó en mí la maquinaria por desgracia tantas veces acostumbrada. Convocar a la gente y salir a la calle cada vez que ETA mataba. Pero algo me decía, y no me equivoqué , de que esta vez había algo distinto, si es que entre el terror y la muerte se puede distinguir algo.

Movimiento contra la intolerancia de Jerez, a través de Frontera Radio sobre todo, y la ayuda inestimable de los medios de comunicación de Jerez, siempre convoca a una concentración silenciosa en la Plaza del Arenal como protesta, y sobre todo, en homenaje a las víctimas y a sus familias.

Cuantas veces hemos estado allí solos. Veinte, treinta personas, cuando ETA mataba a menudo. Cuántas veces me decían gente que me conoce: ‘Si eso no sirve para nada’. Cuántas veces he tenido que ver sus sonrisas pensando ‘de qué manera haces el ridículo’, cuando estábamos allí, solos. Estas mismas personas que hoy veo gritar y mentir por la ‘excarcelación’ (no dicen, atenuación) del asesino De Chaos. Cuántas veces, como católico sufrí porque mi diócesis no estuvo a la altura. Sólo algunos cristianos comprometidos de base. Y un sacerdote, siempre el mismo. Eché de menos, lo eché, la postura de mi Iglesia, tan dada a salir en procesiones.

Otra de las cosas que me hacían pensar, era la distinta calidad de los muertos. Sí, suena duro, pero según el muerto, entre tanto asesinato, ya podía calcular la gente que iba a venir.

Moría un policía o un guardia civil. No venía casi nadie. Parece que iba en su trabajo. Moría un niño, venía mucha gente. Moría un sindicalista, venían muchos de ellos. Moría un político, venían más de ellos. Como si nadie hubiera entendido todavía que la muerte es la única cosa que iguala a las personas.

Los políticos de foto nunca faltaban, la verdad. Pero el 11M ya ellos me ayudaron a entender, de que este atentando no iba a ser igual al resto.

Se nos adelantaron, y convocaron una marcha a la estación de RENFE, confundiendo a la ciudadanía, acostumbrada a que se convocara 24 horas después. Nos pidieron ir, pero nosotros respetamos lo que siempre hacíamos. Y convocamos a las 24 horas.

No cabíamos al día siguiente en la plaza del Arenal. La policía nos recomendó andar. Y así llegamos andando hasta la estación de RENFE. 50.000 personas. Jerez en la calle manifestando su rechazo y solidaridad. 50.000 personas sin su alcadesa, María José García – Pelayo, que estaba en la manifestación de Cádiz, y sin el teniente de alcalde nombrado por ella, Pedro Pacheco, que tampoco estaba.

El resultado del atentando ya lo sabemos. 191 muertos y miles de heridos y afectados. Y por fortuna, un juicio que está poniendo a cada cuál en su sitio.

Descansen en paz las víctimas de los atentados del 11 de marzo.

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