13 agosto, 2017

Cuando los comentarios de la gente en las redes sociales destruye tu reputación digital


El oro ha sido siempre en la Historia el símbolo de la riqueza y el poder. Hoy, en estos tiempo de penurias, los inversores regresan al oro en vez de a los ladrillos, pero ha aparecido un nuevo oro: la información.
La información de todo tipo: en forma de datos personales, de comentarios en redes sociales, de puntuación en web especializadas (TripAdvisor, Booking, etc...) o en el buscador de buscadores: Google.
En estos días hemos vivido en Jerez el caso del Hotel Joma donde muchos comentarios de visitantes han destruido toda la reputación digital del Hotel.
¿Llevan razón estos comentarios? No lo sé. Si son tantos alguna razón tendrán. O no.
¿Por qué dudo? Porque los comentarios en una red social no son fiables, nos pongamos como nos pongamos. Hoy todo el mundo puede comentar cualquier cosa y con un poco de suerte, su comentario se hace viral. Para más mala suerte, tenemos en contra la ignorancia de mucha gente. Tenemos que reconocerlo: mucha gente que usa Facebook no sabe leer. Y cuando digo leer, me refiero a comprender lo que se lee. No a unir letras. Se puede comprobar como lee la gente viendo su manera de escribir. Las faltas de ortografía, de expresión, de estructura de las frases, es la norma común en un Facebook cada vez más insoportable de leer. También, hay mucha gente que se cree todo lo que ve en la televisión, todo lo que escucha en la radio o todo lo que lee (por desgracia en lo único que leen al día: el Facebook o el Whatsapp, por cierto, del mismo dueño ambos).
Es que lo pone en el Facebook pontifican algunos. Como si eso fuera patente de corso. Se ha perdido la capacidad crítica de la persona para averiguar si la información que le llega es verdadera o falsa.
¿Y qué hacer ante esta jungla de comentarios que están haciendo mucho daño tanto al sector hostelero como al comercial en general?
Primero, la regulación de todo esto a través de la Ley. Así es como se hacen las cosas en un estado de derecho. Es el Gobierno el máximo responsable de todo lo que ocurre en este país. Y en este caso, lo es también por no haber tomado antes cartas en el asunto.
El Gobierno tiene que tomar medidas para los comentarios que se hagan en las distintas webs sean fiables. Es muy fácil.
Primero, acabar con el anonimato. Si alguien por comentar algo negativo tiene miedo a represalias debería denunciarlo a la policía. Los comentarios anónimos pueden ser falsos y hacen mucho daño.
Segundo, si yo quiero hacer un comentario sobre un determinado establecimiento tengo que demostrar que yo he estado allí. A través de la oportuna factura del servicio o la hoja de reclamaciones que haya puesto. No vale una queja en una web. Lo que vale y es serio es una hoja de reclamaciones.
Los comentarios pueden ser negativos y tener razón. Y no tenerla y la verdadera razón es hacer daño, chantajear al hostelero o simplemente hundir a la competencia.
Los comentarios también pueden ser positivos y falsos. Yo puedo animar a mi familia y amigos a comentar que mi restaurante es el mejor de todos.
Insisto, hace falta un control, pero las webs no van a tolerar tanta traba ni tanto control (ya les digo, la información es un negocio). Pues si no cumplen la ley y siguen permitiendo este caos, se las bloquea al igual que se hace con las páginas de descargas ilegales.
Yo, soy Local Guide 5 de Google. ¿Eso qué es? Dirán ustedes... Mi móvil me avisa de en qué establecimientos he estado y me pide una valoración de una a cinco estrellas, que haga un comentario y que suba fotos. Lo suelo hacer y me gusta. Por eso he llegado al nivel 5 y quiero pasar al 6. Porque no hay nada mejor para nuestro ego que creernos que nuestras opiniones son importantes. Influencer nos llaman ahora.
Una pregunta para terminar: ¿Quién soy yo para que ustedes crean que lo que yo digo es verdad?
Ya de como proteger nuestra reputación digital, hablaremos otro día.

08 agosto, 2017

Cádiz y Huelva: un monstruo sísmico puede venir a vernos.

TERREMOTO DE LISBOA DE 1755
Lisbon 1755 tsunami travel times 
By NOAA's National Geophysical Data Center (NGDC) [Public domain or Public domain], via Wikimedia Commons


Casi todos mis pánicos infantiles vienen de los cuentos o de las películas de Hollywood. Uno de los miedos más grandes que tenía de pequeño eran los terremotos. Cuando tuve uso de razón, me di cuenta, con gran desazón, que ese miedo no era tan irracional. Aunque los terremotos siempre ocurrían en países lejanos, el riesgo de un terremoto en Jerez y por ende, en la provincia de Cádiz, no es tan improblable.
Nos lo cuenta la Historia. El 1 de noviembre de 1755 hubo un gran terremoto en Portugal, que destruyó su capital, Lisboa. Pero el terremoto tenía su epicentro en el mar y produjo el consiguiente maremoto que llegó a nuestras costas. En Cádiz, el mar alcanzó una altura de doce metros. La costa gaditana y onubense y pueblos como Conil o Isla Cristina fueron parcialmente borrados del mapa. De ahí que el Conil de hoy, se encuentre tan lejos de la playa.
El causante de todo esto es una falla geológica. Nos cuenta la wikipedia:

La falla de Azores-Gibraltar o falla transformante de Azores-Gibraltar, llamada también Zona de falla de Azores-Gibraltar, es una gran falla geológica que se extiende hacia el este desde el final del "rift" de Terceira en las Azores, prolongándose hacia el estrecho de Gibraltar hacia el mar Mediterráneo. Esta forma parte del límite de placas entre la placa Euroasiática y la placa Africana. El tramo situado al este del estrecho de Gibraltar está pobremente estudiado y es habitual considerarlo un límite "difuso". En algunos puntos cerca de la península itálica algunos geólogos creen que la falla conecta con una zona de subducción donde la placa africana está subduciendo lentamente por debajo de la placa euroasiática. La falla se mueve de forma lateral aproximadamente a un ritmo de 4 mm anuales, pero en los segmentos orientales aparecen puntos en compresión.
Resumiendo: el monstruo está ahí escondido, agazapado, moviéndose de vez en cuando, dándonos algún sobresalto frente al Cabo de San Vicente. Que parece que está lejos. Pero en la esfera terrestre no hay nada lejos y no existen las fronteras humanas.

Todo esta introducción viene a colación de lo que quieren hacer con el gas en Doñana.
Según la organización ecologista WWF la empresa Petroleum Oil & Gas España, filial de Gas Natural-Fenosa, quiere convertir el subsuelo de Doñana en un almacén de gas. Además, pretende abrir de 14 pozos de extracción y 20 kilómetros de nuevos gasoductos, transformando para siempre el espacio natural más emblemático de nuestro país en un complejo industrial.
Según otra organización ecologista de prestigio, como es Greenpeace nos dice que Doñana es una de las joyas de nuestro país. Protegida desde 1969 y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, alberga especies como el amenazado lince ibérico, el águila imperial o la cigüeña negra. Además, seis millones de aves paran en Doñana cada año en sus épicas migraciones entre Europa y África. Dunas, marismas y grandes extensiones de bosque y matorral conforman un conjunto de ecosistemas único. El proyecto de Gas Natural autorizado por el Gobierno central dentro del Espacio Natural de Doñana pone en riesgo la biodiversidad y el futuro de este espacio protegido. Y viene precedido por casos como el de la Plataforma Castor, creada también para almacenar gas y que produjo más de 500 terremotos y una indemnización con dinero público a la compañía de casi 1.400 millones de euros. Además, supone seguir apostando por un modelo energético basado en combustibles fósiles que alimentan el cambio climático.
El mismo Defensor del Pueblo Andaluz pide una evaluación de los riesgos de estas instalaciones en Doñana, tanto para el mismo parque como los posibles efectos sísmicos que pudiera producir.
Ya entre Castellón y Tarragona, fue paralizado el Proyecto Castor por la aparición de sismicidad.
A mí como habitante de la zona que quieren que les diga. No quiero alarmar a nadie, pero me asusta y me retrae a mis miedos infantiles.
¿Y si con estas operaciones en Doñana - aparte del posible daño ambiental al Parque que ya es grave - 'despertamos' al monstruo de San Vicente? ¿Y si se provoca un terremoto de las dimensiones del de Lisboa? ¿Alguien puede garantizar que no va a ocurrir? ¿Cómo podríamos creerle?
Y voy a entrar en la segunda parte de todo esto. ¿Conoce usted, amable lector o lectora, cuáles son las medidas que tomará el Gobierno de la Nación en caso de un terremoto? ¿Están los servicios sanitarios y de protección civil preparados para un evento de esta magnitud? Y lo peor ¿le ha explicado a usted alguna vez alguna autoridad gubernamental, ya sea en los colegios, anuncios de tv u otro medio de comunicación cómo debemos actuar los gaditanos en la provincia de Cádiz en caso de terremoto o maremoto?
Y ahora, la tercera parte. ¿Está nuestro parque de viviendas para aguantar un terremoto mediano? Seguro que hay que hay hoy una legislación para ello, pero pienso en ciudades como Jerez o Sanlúcar donde existen viviendas apuntaladas o en Arcos de la Frontera dónde hay muchas viviendas con problemas por los deslizamientos de terrenos.
Ojalá que este artículo sirva para tomar conciencia y que no tengamos que decir nunca - si podemos - lo dijimos en su día.

23 julio, 2017

La conciencia del Sr. Diputado o Diputada


Telita con el tema de la maternidad subrogada. O vientres de alquiler. No, no voy a hablar de ello, porque no tengo una opinión formada. Unas veces pienso una cosa y otras pienso lo contrario.
Sin embargo, si me preocupa otra cuestión.
El Partido Popular en sus nuevos estatutos permite el voto en conciencia de sus diputados para supuestos éticos muy concretos y de forma excepcional.
A mí me preocupa mucho esta decisión del PP o de cualquier otro partido: que deje a la conciencia de sus parlamentarios decisiones importantes para la ciudadanía.
Porque miren ustedes. Yo conozco y sé - más o menos, porque cuando te traicionan te llevas la sorpresa - la ideología, el pensamiento, que defiende un partido político pero no sé que hay en la conciencia de cada diputado o diputada que está en el Congreso.
Aquí en España votamos a listas de personas para el Congreso de los Diputados. Y votamos a personas en concreto para el Senado, pero bajo la sigla de un partido.
Así que eso de la conciencia del diputado, de la diputada, del senador o senadora a mí no me vale, porque no las conozco.
A partir de ahora, si esto puede ocurrir, el que algún representante público puede votar por lo que le dice su conciencia, exijo como elector que en las próximas elecciones, los partidos políticos cuando informen de los curriculum vitae de las personas candidatas también nos digan cuales son sus conciencias. Quiero saber si el candidato o candidata pertenece a una religión en concreto porque esto hace mucho para construir su conciencia. Quiero saber si por ejemplo, en sus prioridades está el hacer más caso a la una Ley Ordinaria que al mandato de su líder religioso, sea el Papa o sea un imán.
Quiero también saber lo que le dicta su conciencia en temas como el aborto, la eutanasia, la homosexualidad, la igualdad de las mujeres,  las corridas de toros, la cacería, y así no pararía. Quiero un test de conciencia. Porque si ellos van a votar en conciencia, yo quiero votar también con la mía.
Todo esto se solucionaría con listas abiertas, pero eso... ya sería para otra columna de opinión.

02 julio, 2017

Por trece razones


No sé, amable persona que me lees, si te has encontrando con la muerte voluntaria de una persona en tu vida. Sí, estoy hablando del suicidio, algo que en los medios de comunicación está vetado hablar y se evita a no ser que la víctima sea una persona muy conocida y relevante para el público en general.
Pero hay que tener mucho cuidado al hablar del suicidio porque es una conducta que se puede imitar y a la vez que se informa, estamos perjudicando. Por eso os voy a contar una experiencia que tuve hace ya veinte años pero que la recuerdo como si fuera ayer. Como otras personas, sí he vivido experiencias de suicidios cerca, pero esto que voy a contar tuvo un final feliz y se pudo evitar. El suicidio es una consecuencia de unos sentimientos negativos extremos y que no es la solución. Ojalá aprendiéramos entre todos a explicar a quienes nos rodean - todos somos probables suicididas - que la muerte voluntaria no arregla nada. 
Allá por el año 2000, internet era otra cosa. Necesitabas del ordenador, no la teníamos en el móvil. La manera de comunicarte en los tiempos previos a Facebook y Twitter eran las redes de IRC. Un servidor donde había miles de canales de muchas temáticas dónde entrabas, charlabas con gente con intereses afines, etc. De hecho, algunos de mis mejores amigos vienen de ahí, del IRC (Internet Relay Chat).
Por aquel tiempo existía un canal llamado #GayAndalucía, que así se ponía, donde los usuarios gays andaluces hablábamos de lo que se nos ocurriera. En aquellos canales, habíamos unos operadores responsables de expulsar a gente que insultara, se portara mal, etc...
Una noche entró un chico de 16 años, de la provincia de Sevilla que dijo que se iba a suicidar. El motivo era la homofobia que estaba sufriendo por parte de sus compañeros de colegio, 'amigos' de la calle, etc... Los que estábamos conectados nos quedamos asustados ante la situación como se pueden imaginar. Pero tuvimos la suerte de actuar bien. Lo principal era escucharle, mantener su atención en el ordenador, decirle de todo, animarle, entreneterle, lo que fuera, para que no se despegara de la pantalla. Mientras, algunos miembros del canal llamaron a la polícía. Otros, usaron lo que se conoce como 'ingeniería social'. En aquellos tiempos no podías localizar a nadie como se puede localizar hoy a alguien con un móvil. La 'ingeniería social' consiste en sacarte datos personales a alguien sin que se de cuenta, y se consiguió sacar donde vivía. Con esos datos, se localizó a la madre, y se llegó a tiempo. Se evitó. 
He vivido más casos motivados por la homofobia que llega a una persona, sobre todo los adolescentes, con una personalidad más débil, a tomar esta terrible decisión.
Os preguntaréis porque hoy estoy hablando de esto, tan terrible de lo que nunca se habla, y que ocasiona más víctimas al año que accidentes de tráfico.
Sencillamente, porque acabo de terminar de ver la serie de Netflix 'Por trece razones' (éste enlace contiene spoiler) y estoy en estado de shock.
Hay polémica con la serie sobre si se tenía que haber hecho. Yo creo que sí, pero creo también que un o una adolescente tiene que verla con un adulto o con alguien formado. No que la esté viendo a la vez. No. Pero que padres, madres, educadores y orientadores sepan que esa serie está ahí.
El suicidio no es solución ninguna para nada. Y existe un Plan de Prevención contra el suicidio en Andalucía. Puede que ni lo supieras.
En esta página web de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía existe toda la información para la Prevención del Suicidio.
Y ya sabes, ante cualquier cosa que veas que te haga sospechar de que alguien está en riesgo, llama al 112.

30 junio, 2017

La homofobia callada: el silencio te hace cómplice.


Muchas personas piensan que la homofobia es una acción activa de odio y falta de respeto. Como pegarte por la calle si vas agarrado de la mano de tu pareja. Llamarte maricón en tu clase o en tu trabajo. Decir que eres un pecador o un enfermo. Efectivamente, estos son ejemplos de homofobia.
Pero hay otra homofobia que no se ve y es la homofobia pasiva, la homofobia por inacción. Y duele, duele tanto como la activa, sobre todo, porque te decepcionan las personas.
Soy muy observador y sé que en las redes sociales, especialmente Facebook, somos todos muy dados a ponernos lacitos y simbolitos solidarios con el motivo que sea. Aunque no lo sintamos. Da igual. Es la moda. Je suis Charlie. I love London. Lacito rosa contra el cáncer de mama. Lacito negro contra la violencia machista, etc... pero no todos, especialmente los hombres, se ponen en el lacito con el arcoiris de la bandera LGTBI. Algunos sí lo hacen - también los observo - Son hombre heterosexuales, que no tienen miedo a que les llamen maricón por ponerse el lacito. Son valientes y  yo se los agradezco. Pero hay otros que no se lo ponen. ¿Están obligados a ponérselo? No, está claro que no. Pero es un gesto
Particularmente me duele los que pertenecen públicamente a organizaciones particularmente famosas por sus actos de homofobia.
Echo mucho de menos el compromiso de los cristianos de base y de cofrades en apoyo a la comunidad LGTBI. De nada sirve un golpecito en el hombro, decirte en privado que estáis de acuerdo con el respeto a la diversidad sexual, pero luego, a la hora de dar la cara públicamente, no decís nada. No le enmiendan la plana a ningún obispo.
Es el silencio. Ese silencio que os hace culpables por omisión, y por tanto, cómplices.
También ocurre con muchos militantes del Partido Popular. A título personal te dicen que no son homófobos y tal, que te respetan, que el partido está cambiando, que bla bla bla. Pero a la hora de la verdad, callan.
Unos y otros no son capaces de enfrentarse a sus organizaciones homófobas y decirles ¡YA ESTÁ BIEN! Claro, tienen mucho que perder: su posición. Su sitio. Su lugar. Su zona de confort.
No soy yo quién para juzgar a nadie y decirle que renuncie a esto o a lo otro para que me defienda a mí, porque posiblemente yo también lo haga en otras cuestiones.
Mis silencios también son cómplices. Pero yo por lo menos he conseguido desvincularme las organizaciones que me insultan y me condenan a diario. No puedo estar en su sitio donde se pisotea el derecho humano a amar a quien tú quieras.
Queda mucho por andar. Queda mucha homofobia interiorizada. Que es de las peores. No paro de recibir mensajes por whatsapp de un conocido gay que llama al matrimonio homosexual 'un acto ridículo' y me manda fotos obscenas sacadas de un desfile del Orgullo que para nada son representativas.
Sí, me las manda un gay que no se acepta, que no consigue salir del armario y que no soporta que otros los hayan conseguido.
Es tiempo de estar orgulloso de lo que sé es, que no es un acto de vanidad: es un acto de no avergonzarse de uno mismo. Pero necesitamos de la ayuda de la sociedad todavía. Un día no basta para vencer la homofobia. Necesitamos que los que estáis callados, habléis, gritéis contra la injusticia. Porque si no lo hacéis, yo pensaré que estáis enfrente mía y que sois mis enemigos, y que trabajáis, en silencio y dejando hacer, a los que si pudieran y en otras circunstancias, me condenarían por vago o maleante o me tirarían con las manos atadas desde un edificio de cinco plantas.